Vídeo. Captura de pantalla a la grabación desvelada ayer en la que aparecen los tres secuestrados en la frontera.

La prueba de vida que se oculto

Expediente. La Fiscalía mantiene abierta una investigación previa por el secuestro. Ha recibido versiones, ampliaciones de versiones y documentos.

El canto de un gallo precede la intervención de Javier Ortega. Lleva sus manos en la cintura. Luce una camisa celeste y en su cuello cuelgan las cintas azules de la credencial de El Comercio, oculta en su ropa.

De fondo se aprecia el techo gris de lo que parece ser la vivienda de una de las tantas fincas que se levantan en la frontera entre Ecuador y Colombia, zona disputada por grupos irregulares que quieren asumir el control de la zona para la venta de droga.

Javier luce inquieto, enojado pero trata de mantenerse sereno. No lleva los lentes que lo acompañaron desde pequeño. Un problema de visión que fue detectado por su padre Galo Ortega y que a pesar de al menos tres cirugías no se pudo corregir.

Paúl Rivas y Efraín Segarra lo acompañan a sus costados. Paúl se lleva por ocasiones las manos a la cabeza. Efraín trata de evitar que la sonrisa se desdibuje de su rostro. Aún no tienen cadenas.

“Ahí, para que escuchen”, se oye de parte de quien captura las imágenes. Javier recibe la señal y comienza a hablar. Están secuestrados por las FARC.

Las imágenes son parte de la primera prueba de vida del equipo periodístico de El Comercio enviado a las autoridades ecuatorianas el 26 de marzo de 2018.

El vídeo fue difundido ayer por el portal Código Vidrio de los periodistas Arturo Torres y María Belén Arroyo. Llegó a sus manos la semana pasada a través de fuentes policiales, señala Arturo.

La que se considera como la primera prueba de vida de los secuestrados fue remitida al mayor de Policía, Alejandro Zaldumbide, por quien se identificaba como alias Guacho. Y no era la primera vez que ambos se comunicaban. En el juicio por la destrucción del cuartel policial de San Lorenzo, Esmeraldas, figuran la captura de decenas de diálogos sostenidos desde inicios de 2018.

Los familiares de los comunicadores solo pudieron ver informalmente las imágenes en un celular el 29 de marzo, tres días después del secuestro. Yadira Ayaguallo, pareja de Paúl, recuerda que fue después del 28 de marzo tras el anuncio de la falsa liberación.

“Ahora que atamos cabos y nos damos cuenta nos dejaron prácticamente cuatro días en la angustia de no saber cómo estaban, dónde y qué se pedía por ellos”, señala Yadira. Asegura que el 26 de marzo las autoridades dijeron que no sabían quién los tenía ni se sabía qué se pedía.

Reitera también que en las primeras imágenes se mira que no están en las condiciones que aparecieron en el vídeo del 2 de abril: con cadenas y candados en sus cuellos.

Desde el primer mensaje la exigencia fue la misma: la liberación de sus tres colaboradores detenidos por la emboscada que sufrió el grupo de policías del GEMA en noviembre de 2017 en el sector de la vía de tercer orden a La Cadena - Puerto Rico, a pocos minutos de Colombia.

Yadira tiene interrogantes. ¿Qué cambia del 26 de marzo al 2 de abril que ellos aparecen encadenados? En esos días, supuestamente, se negociaba la liberación de tres colaboradores que reclamaba Guacho. Según la información que reposa en los expedientes de Fiscalía hubo dos canales de negociación. Uno a cargo de Zaldumbide y otro con un asesor del Ministerio del Interior. Ambos se interrumpieron y concluyeron con el asesinato del equipo.

Yadira no había visto el primer vídeo, lo conoció por referencias el 29. Ayer fue la primera vez que pudo verlo. Afirma que esas imágenes le dieron fuerza a su tesis “que desde el primer día se creó una cadena de mentiras y de ocultamiento de información sin precedentes”. Dice que una de las primeras pruebas de vida se tardó en entregar a las familias tres días y eso “es indignante”.

Para Galo Ortega, padre de Javier, el vídeo revela que las autoridades les dieron falsas esperanzas desde el principio. Destaca que información más clara la recibieron de periodistas que han investigado y viajado al lugar del secuestro.

Ortega se atreve a pensar mal: “a las autoridades no les convenía, posiblemente mi hijo tenía información de las personas que estaban chateando”. Y agrega. El regreso se frustró “porque no les convenía que ellos vengan sanos y salvos”.

Christian Segarra cree que lo del vídeo ejemplifica lo que viven desde hace un año: enterarse de las cosas por cualquier canal y no por el canal oficial. “Ellos no han cumplido con su obligación de darnos la información precisa y en el momento adecuado para que, con base en eso, podamos tomar decisiones sobre lo que iba ocurriendo”, pese a que el presidente Moreno se comprometió a hacerlo. El exministro del Interior, César Navas, defiende a EXPRESO que nunca se ocultó información a los familiares.

“No nos han hecho daño”

En el primer vídeo, enviado a las autoridades ecuatorianas como prueba de vida de Javier, Paúl y Efraín, se revela quiénes fueron sus captores. “Estamos en calidad de retenidos por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Llegamos el lunes, nos detuvieron aquí este día lunes 26 de marzo”, se escucha decir a Javier. Tranquiliza a quienes lo escuchen. “Nos han tratado bien, estamos bien”. Javier ya transmite el primer mensaje de sus captores. “Ahorita solo estamos en manos del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno. Ellos simplemente están negociando, no nos han hecho daño”. El requisito era que el Gobierno acepte las condiciones para que ellos sean liberados. No ocurrió.