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La promesa de ser un estadista

La primera intervención del presidente Lenín Moreno, con la banda puesta, se tradujo en un conjunto de palabras vetadas del discurso público desde hace una década.

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Habló con voz propia. La primera intervención del presidente Lenín Moreno, con la banda puesta, se tradujo en un conjunto de palabras vetadas del discurso público desde hace una década. Dijo “diálogo” después de la campaña, dijo “oposición” sin adjetivos al final, dijo “prensa” y “juntos” en la misma oración, dijo “corrupción” sin intención de negarla.

Moreno, por primera vez suelto ante el micrófono desde la elección, habló durante hora y media, durante un esperado primer pronunciamiento que dibujara un camino por recorrer aún incierto.

Ante la Asamblea Nacional, a la que invitó, según dijo, “a todos los candidatos que participaron en la última elección presidencial”, sin que asistieran los principales, Guillermo Lasso (CREO) y Cynthia Viteri (PSC), Moreno hizo la promesa de un estadista en el poder.

Inaugurando su pronunciamiento sin ánimo de ruptura con su antecesor: “Se une la herencia del pasado con el presente”. El presidente se movió ágilmente para marcar las primeras distancias, aunque fuera en estilo: no hubo adjetivos calificativos, ni alusiones personales, ni enemigos escogidos. También firmó el acta de defunción de las sabatinas y el parte de terapia intensiva del dinero electrónico. Pero, sobre todo, materializó en palabras la mano tendida que convirtió en su principal promesa de campaña.

1) No reniega de su origen político

Su discurso de posesión, antecedido por una extensa oda de despedida a Rafael Correa, inició con un agradecimiento protocolario al expresidente. Lo llamó por su nombre y le dijo gracias. Pero también amplió la frontera política. No es el correísmo lo que recibe. “Es la Revolución Ciudadana, que se seguirá escribiendo”. Lo hará, desde ayer, él. Y su Gobierno. A Correa, que abandonó el recinto antes de escucharlo, le dedicó un “hasta siempre”, no un hasta luego.

2) La campaña ya se terminó

Por si hacía falta recordarlo, el jefe de Estado ha hecho énfasis en superar las heridas que deja una campaña. “Seré el presidente de todos”, ha dicho. Eso significa gobernar en función del país, en lugar de las ideologías.

La expresión complementa su paulatino distanciamiento del dogma que su partido había abrazado una década atrás, el socialismo del siglo XXI. “Si me preguntan cuál es mi ideología, es el Ecuador. Esa es mi ideología”, zanjó.

3) La cara social del Estado

Los primeros 31 minutos de su discurso los dedicó al que considera el punto más importante de su Gobierno y que fuera su puntal de campaña: el rol social del Estado.

Moreno reafirmó su compromiso de crear el plan ‘Toda una Vida’, que garantice derechos y servicios a los ecuatorianos desde el nacimiento hasta la muerte.

Agregó en este rubro su promesa de levantar 325 mil viviendas populares.

4) La nueva receta, la austeridad

La economía ha sido el segundo tema en su agenda de prioridades. El primer mandatario ha prometido firmar “un decreto de austeridad” que redireccione la economía. Moreno quiere entregar un país con mejores condiciones de empleo que el que recibe de manos de Correa. Para el anecdotario quedará la selección de citas que hiciera para mostrar la necesidad de enmendar el camino ante un error, fue una frase de John Keynes, el economista que inspiró la visión correísta.

5) El dinero electrónico

Había advertido su revisión, como lo informara EXPRESO en ediciones anteriores. Pero ayer fue un paso más allá. El presidente, refiriéndose a la necesidad expresa de proteger la dolarización, aseguró: “No tendremos moneda propia”. Y como si hiciera falta, a punto seguido repitió la frase.

Esta ha sido una de las principales preocupaciones de los sectores críticos con la política económica del expresidente Rafael Correa.

6) La oposición no es el enemigo

Fiel a su estilo, el presidente Moreno ha iniciado la referencia a sus críticos con una broma, de las muchas con las que salpicó su discurso inaugural: “Siempre he dicho que los opositores son los mejores asesores ad honorem”.

Su invitación a la oposición es clara: “Es el momento del diálogo”. Pero, aclara, las partes sentadas en la mesa de la discusión nacional deben estar dispuestas a “ceder espacios”.

7) Prensa a secas, sin adjetivos

Diez años después, el portador de la banda presidencial se ha referido a la prensa sin añadir la palabra ‘corrupta’ como muletilla.

El presidente Moreno ha enviado un mensaje de aliento a los medios libres e independientes del país: “No hay diálogo sin libertad de expresión”. Y aunque no ha precisado detalles sobre la reconquista de un derecho anémico, ha sido claro en su llamado a “los medios y periodistas para trabajar juntos por el país”.

8) El fin de las sabatinas

Cuando lo dijo, con celeridad, sin darle mucha importancia, en el Pleno se escucharon aplausos.

“No haré el enlace semanal”, dijo. Y en cinco palabras se dieron espacio muchas cargas simbólicas, que prometen un cese a la confrontación en la nueva etapa del país.

El presidente Moreno agregó que informará de “manera veraz” y “transparente” por una vía que no aclaró durante su primer pronunciamiento.

9) Anticorrupción, una causa común

Lenín Moreno habló de corrupción. Y no dijo que fueron otros. “Hemos pedido a Odebrecht la lista de los corruptos”, dijo. Pero también especificó: “Los de antes y los de ahora”.

Tomando la bandera de la corrupción, el caso Odebrecht, Moreno ha prometido la creación de un Frente Nacional Anticorrupción, público y privado, que se guíe con ayuda de las Naciones Unidas para intentar poner un freno al mal endémico.

10) Las decisiones son consensos

El presidente ha prometido que las decisiones que adopte su Gobierno serán antes consultadas con los afectados o interesados directos. Resumido en el mantra: “Nada para ustedes sin ustedes”, que había dicho en campaña a los indígenas, el presidente Moreno enlista en la modalidad a los militares, los maestros, los jubilados, las asociaciones de género... El jefe de Estado ha prometido dar al país un estadista. O intentarlo.

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