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Diario Expreso Ecuador

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Los proceres estan de vuelta

Estudiantes y egresados de la Espol revivieron la gesta libertaria de hace 197 años. Fue la segunda edición de una cita cultural que busca perpetuarse.

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Guayaquil es libre. José Joaquín de Olmedo acaba de anunciar la aurora gloriosa. Lo hizo el sábado, en la noche, cuando se juntó con todos los próceres de la fragua de vulcano, que, antes, caminaron como estrellas de rock por los exteriores del Malecón Simón Bolívar, siendo fotografiados y filmados por cuanto transeúnte se les cruzaba.

Quienes anduvieron por allí ese día, luego de visitar seguramente alguno de los puntos festivos en donde la comida típica fue la protagonista, pudieron ser partícipes, gracias a la Escuela de Turismo de la Espol, de los acontecimientos más importantes de la noche del 8 y la madrugada y amanecer del 9 de octubre de hace 197 años.

Era como ver una película. No hubo pretexto. Ninguno de los cerca de 20 participantes de la Ruta Teatralizada de la Independencia dejó de lado el guion. Caminaban gallardos, con ceños fruncidos, convencidos de que, esa noche, forjarían un Guayaquil libre.

Personificar a un gestor de la independencia que vivió en 1800 no es sencillo. Se necesita pericia, conocimientos históricos y, por supuesto, una sólida base de arte escénica. Lo admite Eduardo Gonzaga, el actor que le dio vida a León de Febres-Cordero. “Leí mucho, vi películas de militares...”, contó luego de la presentación a este Diario.

Esta fue la segunda edición de la cita que busca incentivar la participación del público en una propuesta que, consideran sus organizadores, es cultural e innovadora. “La parte más difícil fue la coreografía inicial, donde se representaba la fiesta en casa de Villamil”, reconoció Álex Subía, uno de ellos.

Hubo seis estaciones activas. La primera fue la Fragua de Vulcano. Estuvo ubicada en la rotonda del malecón, a la altura de la calle Illingworth. Allí empezó un recorrido que comprendía la representación de los hechos del Cuartel Granaderos de Reserva, en los bajos del Municipio; del Cuartel Milicias Urbana, en el antiguo hotel Crillón, de la Plaza de la Administración; del Batallón de Artillería, frente al edificio del Correo; de la Casa de Benito García, representante máximo de los ejércitos realistas, en los bajos de la Biblioteca Municipal, y de la Firma del acta de la independencia, en la Plaza de la Administración.

“En lugar de ruta, esto parece procesión”, comentó entre risas uno de los asistentes. En realidad fue así. Una vez terminada una representación, el público se movilizaba a otra entre sonidos de tambor y gritos entusiastas. “Viva Guayaquil independiente”, proponía el coordinador Gabriel Catro. “¡Viva!”, contestaba el público, que superó los cincuenta espectadores este año.

Uno de los momentos favoritos fue la toma, protagonizada por León de Febres-Cordero, del cuartel de la brigada de artillería. Engañó al jefe del lugar con un juego de naipes. “No creo que haya sido así”, ríe Gonzaga, como confesándose.

Olmedo brilló en la fragua. Su traje, idéntico al que usa en el museo, le daba un toque realista al personaje, traído a la vida por Christian Uribe, egresado de Ingeniería Comercial y quien fundó y dirige el grupo de teatro Cast, de la Espol.

No todo estuvo intacto. Al llegar a capturar al coronel español Benito García del Barrio, cuya casa estaba en la actual Biblioteca Municipal, hubo problemas con el audio del parlante y las balas que debieron sonar en el momento de acción quedaron aplastadas, como el mismo Benito, en un lánguido parlante de celular.

Valieron la pena las tres semanas de ensayo. Lo saben por los aplausos del público.

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