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Peligran 1.500 personas por los deslizamientos
En esos lugares habitan unas 1.500 personas, siendo los deslizamientos una de las causas principales del reciente daño en la nueva vía de ingreso a la caleta pesquera.

La mañana de ayer, un tramo de la vía de ingreso a la bahía de Anconcito, puerto pesquero de Salinas, quedó inhabilitada para los conductores.
La carretera fue inaugurada hace tres años. Luego de que la antigua arteria sufrió un colapso en marzo del presente año se la viene utilizando para el ingreso y salida de los vehículos que transportan la pesca.
A pesar que dejó de llover en la Península, la tierra sigue cediendo en los cuatro cerros que rodean Anconcito.
En esos lugares habitan unas 1.500 personas, siendo los deslizamientos una de las causas principales del reciente daño en la nueva vía de ingreso a la caleta pesquera.
Moradores del puerto pesquero como Pedro Rivera están preocupados por lo que viene aconteciendo. “Esta situación no es nueva... es urgente que se refuerce el talud en los cerros para evitar futuras desgracias”, comentó el nativo al observar el desprendimiento de tierra de una de las montañas contiguo a la playa.
Carlos Pihuave, otro pescador del lugar, dijo que en su caso tuvo que abandonar su vivienda ubicada en lo alto de uno de los cerros debido a que cuando se presentaron las fuertes lluvias, entre febrero y abril del presente año, se hundió el piso de su inmueble.
“Era peligroso seguir viviendo allí y por eso optamos por una reubicación que nos ofreció el Municipio de Salinas”, comentó Pihuave.
Según personeros de la Secretaría de Gestión de Riesgos, en Anconcito se reubicó a medio centenar de familias cuyas viviendas están asentadas en las faldas de los cerros.
Pero es latente el miedo de que en cualquier momento ocurra alguna desgracia mayor por el desprendimiento de tierras en los cerros de Anconcito. Es que varias familias se han rehusado a abandonar sus casas que están a punto de colapsar. A simple vista se puede observar la tierra cuarteada en varios tramos de los cerros.
Uno de los pedidos de los habitantes es que se construya un muro de contención en los cerros, especialmente en donde hay mayor asentamiento.
“Vivimos en constante intranquilidad. Cuidado regresan las lluvias fuertes y allí sí las lomas se nos vienen abajo”, dijo el morador Carlos Armijos.