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Diario Expreso Ecuador

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El parque Puerto Liza no supera los robos y el consumo

Moradores del sector aseguran que ocurren asaltos con mucha frecuencia. Ellos piden una unidad de policía más cercana a este espacio recreativo.

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El viernes pasado un grupo de policías frustró el expendio de 70 sobres de cocaína en el Parque Acuático Puerto Liza, ubicado en el suburbio de Guayaquil. Eran más de las 22:00 cuando los uniformados, alertados por la ciudadanía, llegaron a ese espacio de recreación e iniciaron la persecución de al menos 8 personas, entre ellas adolescentes.

Trepando las rejas del parque, que ya estaba cerrado, los policías ingresaron y detuvieron in fraganti a un joven que pretendía huir en bicicleta y tenía las ‘funditas’, que expendía a $ 10 cada una. Los demás chicos, que aparentemente eran compradores, huyeron también saltando las vallas.

En lo único que se diferenció este suceso de los otros que, según reconoce la policía, se producen con frecuencia, es en la cantidad de la droga hallada por la que el detenido ya está siendo procesado. “Generalmente, siempre que los detenemos tienen 10 o 20 sobres, los llevamos a la Fiscalía y los sueltan enseguida, porque la cantidad de estupefacientes pasa como para consumo propio”, explica el agente.

Pero además de la venta de droga, el consumo se realiza allí en ese espacio que se extiende en un amplio cuadrante formado por las calles Venezuela, Bolivia, la Once (Federico Godín) y la Octava (Alfredo Valenzuela), de manera constante y a vista de visitantes y transeúntes. Y como resultado, la inseguridad persiste en el lugar.

“El espacio donde hay más áreas verdes está tomado por ellos. Ya ninguna pareja ni familia va a sentarse en esa zona, porque los adictos y delincuentes la usan para fumar todo el día y a cada rato. Cerca de aquí no hay una Unidad de Policía Comunitaria (UPC) donde acudir cuando se da un robo”, narra Fernando Rosales, morador del sector.

EXPRESO recorrió el parque. En las aceras del área que señala Rosales hay colillas de porros y cigarros de droga, a más de un olor rancio que se queda impregnado en la ropa. En los alrededores del parque hay una escuela, un hospital y un instituto tecnológico, pero no una Unidad de Policía Comunitaria.

“Eso nos hace falta. Porque los mismos que fuman allá son los que vienen a robar y cuando hay un asalto, mientras se llama a la policía y mientras llega, el delincuente ya se ha ido”, comenta Karina Olvera, visitante.

Los habitantes permanecen en zozobra. Coinciden en que la falta de una UPC permite que los antisociales asalten y roben a cualquier hora.

“Los robos son todos los días”, corrobora uno de los cuatro guardias que cuidan el parque. “Arranchan a los distraídos sus celulares y bolsos”, cuenta. Los vigilantes aclaran que su trabajo es velar que los mobiliarios no sufran daños, pero no tienen competencia para capturar a los antisociales.

Mientras el equipo de este medio salía del parque, un padre con su hija adolescente, tomados de la mano, corrían desesperados en busca de una UPC. “Le quitaron el celular a la niña”, comentó una testigo.

Policía

Robos a pesar de patrullajes

La Unidad de Policía Comunitaria a la que le compete velar por la seguridad del parque Puerto Liza está ubicada en las calles José Mascote y García Goyena, a más de 10 cuadras de distancia del parque acuático. A diferencia de lo que indican los moradores, los uniformados que trabajan patrullando el circuito Venezuela (sector de Puerto Liza) aseguran que acuden diariamente al parque a vigilar el sector, pero admiten que hay robos y asaltos que no logran controlar. “A veces somos tres policías, pero hay más de 10 antisociales merodeando el parque”, precisan.

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