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Oro detras del grifo

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Situada en la entrante más grande del océano Pacífico, Guayaquil -al igual que otras ciudades de Latinoamérica- debe lidiar con el peligro constante de sus aguas contaminadas, pues el río Guayas, que está frente a esta ciudad costera, es la desembocadura de los afluentes aguas arriba.

Al Guayas le llegan al año 30.000 millones de metros cúbicos de agua de dos ríos, el Babahoyo y el Daule, este último coopera con 12.000 millones de metros cúbicos. Ambos afluentes llevan polución de todo tipo, desde coliformes fecales hasta productos químicos utilizados en la agricultura. Así lo han determinado estudios realizados por instituciones de educación superior como la Universidad Agraria y la Escuela Superior Politécnica del Litoral.

Uno de los participantes en una de estas investigaciones, Jaime Proaño Saraguro, asegura que los análisis evidenciaron que el Daule, en los más de 200 kilómetros de recorrido, arrastra los desechos de los cantones del área de influencia: Balzar, Daule, Santa Lucía, Palestina, y que estos, al no contar con proyectos de alcantarillado sanitario que incluyan plantas de tratamiento de las aguas negras, generan contaminación.

Un problema mayor para la Perla del Pacífico, pues del Daule es de donde se capta el líquido para potabilizar y distribuir en la ciudad más poblada del país. Buscar otro punto de captación no es una opción.

Pero, ¿qué sucede cuando el único punto de donde se toma el agua cruda se contamina? La ciudad queda desabastecida en menos de tres horas. Así se reflejó el pasado martes 21 de junio, cuando la noche anterior una empresa derramó búnker en el río y la planta dejó de captar y procesar el líquido.

Una situación que trae al debate el panorama sobre qué pasará en algunos años en la ciudad, si se estima que para el 2030 el 47 % de la población mundial vivirá una fuerte escasez de agua; con la consecuente problemática alimentaria, económica y de sanidad.

Claro que en Ecuador y en Latinoamérica la situación no es del todo mala, pues según registros del Banco Mundial, diez de sus países están en el top 30 (Ecuador en el puesto 27) de las naciones con mayor recurso hídrico en el mundo; Sudamérica concentra a tres Estados en el top 10: Brasil, Colombia y Perú.

Pero, claro está, estos países tienen similares preocupaciones que Guayaquil respecto a la contaminación: aunque tienen los recursos hídricos estos vienen contaminados. Según Naciones Unidas, al menos 1.800 millones de personas alrededor del mundo utilizan una fuente de agua potable que está contaminada con materia fecal.

Por ello, uno de los 17 objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas es garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible para todos.

Para ello se espera que hasta 2030 se pueda garantizar el acceso al líquido a un precio asequible, además de mejorar su calidad mediante la reducción de la contaminación.

A criterio de expertos, como Proaño, las acciones para paliar la situación en Guayaquil es un trabajo en conjunto con los cantones ubicados en la cuenca del Daule, en la que el Gobierno central y los gobiernos locales establezcan políticas públicas y ordenanzas que conserven el caudal, del que se sirven cuatro millones de personas, de las cuales Guayaquil concentra el 75 %.

En la Perla, las autoridades locales han propuesto una serie de actividades para proteger el caudal y reducir la huella hídrica en la ciudad (1.015 Hm3 en 2014), que es generada en mayor proporción por las aguas grises de uso residencial. Su volumen, en términos absolutos, es mayor que las huellas hídricas de La Paz y Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), similar a la de Quito y Fortaleza (Brasil) y menor a la de Lima (Perú).

La dirección de ambiente trabaja sobre un plan de acción de once puntos, indicó a EXPRESO Bolívar Coloma, principal de este departamento municipal. Las acciones van enfocadas a cuidar que no se desperdicie el líquido. Además de preservar el caudal del Daule aguas arriba, reforestando las riberas y concienciando a los agricultores para que no utilicen químicos contaminantes para sus productos.

El plan de acción que tiene la dirección de ambiente municipal está enfocado en implementar medidas dentro de los sectores residencial, comercial, industrial y público, y servicios municipales.

Según lo informado a EXPRESO, las actividades se basan en gestionar la presión de agua; instalar sistemas de válvulas reguladoras de presión de agua; sustituir tuberías dañadas de la red de abastecimiento de agua y las que hayan cumplido su vida útil y ampliando la red de alcantarillado. También implementar nuevas plantas de tratamiento de agua residual; mejorar la eficiencia en las plantas de tratamiento actuales; instalar artefactos de bajo consumo (duchas, grifos e inodoros).

Recircular el agua tratada para hidrolavado de calles y mercados; implementar proyectos del Fondo para la Conservación del Agua de Guayaquil; tratar el agua residual proveniente de las industrias.

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