hartazgo. Cansados de la inseguridad, muchos argentinos están dispuestos a tomar justicia por mano propia.

El ojo por ojo se descontrola en Argentina

La inseguridad es un tema recurrente en Argentina, amplificado ahora por la difusión de casos en las redes sociales.

Dos hombres robaron la cartera a una mujer, se subieron a una moto y huyeron a toda velocidad. Un taxista los persiguió, logró derribarlos y los golpeó hasta dejarlos inconscientes con ayuda de unos 20 vecinos. Días antes, una secuencia parecida terminó con un ladrón muerto tras quedar atrapado entre el auto de la víctima, un carnicero, y un semáforo. Este caso siguió al de un médico que mató a tiros a un adolescente que intentó asaltarlo a la salida de su consultorio. El primero ocurrió en Córdoba (centro del país), el segundo en Zárate (90 kilómetros al norte de Buenos Aires) y el último en el conurbano de la capital. Los casos de justicia por mano propia se suman en Argentina y el debate divide a quienes defienden el derecho de la gente a defenderse y quienes consideran que ese trabajo debe ser solo responsabilidad del Estado. El tema también parte aguas en el Gobierno. Mientras el presidente Mauricio Macri pidió la libertad del carnicero de Zárate “porque es un hombre sano y querido”, su ministro de Justicia, Germán Garavano, ha dicho que la gente “no debe reaccionar” ante un robo porque “pone en riesgo su vida”.

La inseguridad es un tema recurrente en Argentina, amplificado ahora por la difusión de casos en las redes sociales.

El último ha sido un vídeo grabado en un pueblo cordobés que muestra la ira de la gente contra dos “motochorros”, como se llama a los arrebatadores que aprovechan la ocasión para robar y huir entre el tránsito a bordo de una moto.

La policía apenas pudo evitar que los vecinos matasen a dos hombres que yacían en el suelo, víctimas de un taxista que los atropelló con su auto. El vídeo llegó rápido a YouTube y desde allí a los noticiarios de televisión, donde se sumó a la lista iniciada por el médico y el carnicero: “No estoy arrepentido. Mañana lo vuelvo a hacer de nuevo. Ojalá mañana esté arriba de un camión, así los paso por encima”, dijo sin inmutarse el taxista ante las cámaras, en línea con la opinión del periodista Eduardo Feinman para celebrar la muerte de un ladrón en manos de un médico. “Uno menos, este no jode más”, dijo en su programa.

En ese ambiente de crispación, la muerte de una maestra “acribillada, pese a darle todo a los ladrones” no hizo más que sumar argumentos a los defensores de la mano dura.

El conductor televisivo más popular de Argentina, Marcelo Tinelli (también dirigente del club San Lorenzo), se metió en el debate con un mensaje que leyeron los 8,8 millones de personas que siguen su cuenta en Twitter: “Vergonzoso!!! Qué impotencia!! Los argentinos queremos SEGURIDAD!!! Y leyes duras para que estén de por vida en la cárcel los asesinos!”. “Las leyes tienen que ser justas, no duras”, le respondió Garavano. “Yo entiendo la decisión difícil que se está viviendo, pero no hay que reaccionar. La gente tiene que llamar a las fuerzas de seguridad e ir a la Justicia. El camino es ese”, agregó el ministro.

La opinión de Garavano ha sido disonante con la de Macri, quien pidió la libertad del carnicero de Zárate, y la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, atenta al caso del médico. “Fue víctima de un delito, no salió a cometer uno. Estaba en su casa y lo asaltaron, y dio la respuesta que pudo dar porque se sintió en riesgo. Ahora la Justicia tiene que evaluar si la respuesta que dio es proporcional al peligro que sintió el médico”, dijo.

El Código Penal argentino exime de responsabilidad penal a quien actúe en defensa propia para evitar la vulneración de sus derechos, toma una medida proporcional para evitar esa injusticia y lo hace cuando esa situación es actual, es decir, durante el asalto y no durante la huida de los delincuentes, porque en ese caso se trataría de venganza y se consideraría homicidio con exceso en la legítima defensa.

La situación parece más clara en el caso del médico, aunque la situación del carnicero de Zárate parece más complicada. El hombre persiguió a los ladrones varios cientos de metros y los atropelló, según su testimonio, sin intención. Sin embargo, un nuevo vídeo muestra cómo grita al delincuente, ya agonizante, que está dispuesto a matarlo “aunque vaya preso”.

En el caso de los dos motochorros, la intervención de los agentes de policía evitó que la ira vecinal terminase en un linchamiento mortal.