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Moreno llega a ‘refrescar’ la presidencia

Los mismos actores pero con una promesa de cambio en el estilo. Lenín Moreno Garcés asume hoy la presidencia de la República y se convierte en el mandatario número 44 del Ecuador.

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Los mismos actores pero con una promesa de cambio en el estilo. Lenín Moreno Garcés asume hoy la presidencia de la República y se convierte en el mandatario número 44 del Ecuador.

Lo hace luego de diez años de Gobierno de Rafael Correa y de la hegemonía de un solo movimiento político, Alianza PAIS, que mantendrá el poder, al menos, por cuatro años más. Algo inédito en la historia reciente del país.

Esa estabilidad democrática, luego de una década (1996-2006) en la que hubo siete presidentes, se ha logrado, para los detractores del Gobierno saliente, por el estilo confrontador e intolerante de Correa.

Y, el cambio de estilo es justamente una de las cartas de presentación con las que regresó Moreno, el 27 de septiembre pasado, luego de su polémico paso por las Naciones Unidas en donde ocupó el cargo de enviado especial para temas de Discapacidades, en Ginebra.

“Vengo con la mano tendida para todos los ecuatorianos que quieran dialogar, que quieran hacer acuerdos, que tengan como principal eje en su mente los grandes objetivos nacionales”, dijo entonces.

Este discurso se mantuvo como uno de los ejes centrales de su campaña de primera y segunda vuelta aunque, en la práctica, se mostró poco abierto a dialogar con los medios de comunicación y nada abierto a debatir con sus adversarios políticos, especialmente en el balotaje con Guillermo Lasso, del movimiento CREO.

Su equipo de campaña y sus colaboradores más cercanos se encargaron de crear, alrededor de Moreno, una barrera que hizo casi imposible conocer su pensamiento fuera del guion que establecen las estrategias de la política.

Casa afuera fue más abierto y, ya como presidente electo, reveló algunas de sus posturas, por ejemplo, en política exterior. En Colombia anunció que su Gobierno irá construyendo un ‘estilo a la ecuatoriana’, al ser consultado sobre si seguirá en la línea del socialismo del siglo XXI.

“Todo tiene su tiempo: lo tuvo el socialismo del siglo pasado en el que se construía una práctica con base en la ideología. El del siglo XXI también. Pero ahora viene una nueva época, por lo menos, para Ecuador”, aseguró a los medios internacionales.

En las últimas semanas, previo a asumir la presidencia, mantuvo reuniones con representantes de la banca y la Iglesia, sectores con los que su antecesor mantuvo una relación marcada por la tensión. También con la cúpula de la Policía y las Fuerzas Armadas a las que ofreció fortalecimiento institucional.

Ayer, Moreno repasó por última vez la que será su disertación de posesión esta mañana. Lo hizo en el interior del hemiciclo de la Asamblea Nacional. Correa no dará discurso. El presidente saliente entregará el Informe a la Nación por escrito al presidente del Legislativo, José Serrano.

El acto será presenciado por unos 900 invitados que se ubicarán en el Pleno y otras 700 personas que estarán en la zona reservada para las barras. Todo, bajo la atenta mirada de más de tres mil policías y militares que cuidarán la seguridad del nuevo Gobierno y sus invitados.

Trayectoria

Un motivador dirige Carondelet desde hoy

- Tiene 64 años y hoy será posesionado como nuevo presidente de Ecuador. Lenín Moreno -quien obtuvo el 51,16 % de votos válidos en binomio con Jorge Glas del partido de Gobierno Alianza PAIS- reemplaza a Rafael Correa.

- Aunque nació en el Oriente se mudó con sus padres a vivir en Quito a los tres años. Estudió en el Instituto Nacional Mejía pero se graduó en el colegio Sebastián de Benalcázar.

- Estudió cuatro años de Medicina y tres de Psicología en la Universidad Central. Al final, obtuvo el título de licenciado en Administración Pública.

- Está casado con Rocío Gonzales y tiene tres hijas. En 1998 perdió la movilidad en sus piernas luego de recibir un disparo en un asalto. La fatalidad le cambió la vida y se convirtió en motivador. Ha dictado conferencias en distintos foros. En 2004, creó la Fundación Eventa, dirigida a la inteligencia emocional y a la promoción del humor.

- Entidades como los Bomberos, Empresa Metropolitana de Movilidad, durante la administración del exalcalde capitalino Augusto Barrera (PAIS), entre otras entidades, lo convocaron como motivador. El excandidato a vicepresidente, Andrés Páez, denunció que el costo de cada una de sus charlas era de 10.000 dólares. Durante la pasada campaña y en declaraciones públicas, Moreno dijo que Eventa no es de su propiedad, aunque “está compuesta por personas de mi familia”. El dinero que ha recaudado, dijo, fue destinado a obras sociales.

- El presidente entrante es autor de, al menos, 10 libros con historias motivacionales. Ha recibido distinciones honoríficas de universidades ecuatorianas y extranjeras.

- En los últimos años, además de ser vicepresidente, Moreno fue enviado especial del Secretario de Naciones Unidas sobre Discapacidad. Para cumplir con el cargo honorífico solicitó al Gobierno ecuatoriano 1,6 millones anuales, según reconoció la cancillería.

- Fue también director administrativo del Ministerio de Gobierno 1986-1992 y director ejecutivo de la Federación de Cámaras de Turismo.

El país que hereda moreno

Corrupción, un problema indeleble

Era un país percibido como corrupto por sus ciudadanos, hace 10 años. Y lo sigue siendo.

En 2007, cuando Transparencia Internacional concedió a Ecuador el vergonzoso 150 entre 180 naciones, el entonces vicepresidente del Ecuador Lenín Moreno se refirió al ranking como “un informe mañoso” y desmereció que se acercara a la realidad que dibujaba la recién estrenada Revolución Ciudadana.

El país que recibirá Moreno hoy ha escalado al puesto 120 entre 176 naciones, una década más tarde en el mismo informe. Y el nuevo presidente ha ofrecido, de forma recurrente durante la campaña, “una cirugía mayor” contra la corrupción endémica, así como convocar a las Naciones Unidas para la tarea.

En la última década, Contraloría ha levantado más de 2.400 informes sobre irregularidades en el sector público. La mayoría de estos ha encontrado un cómodo espacio en el archivador de la Fiscalía. Y los principales rostros de la corrupción están libres o prófugos.

El empleo, bajo luces y sombras

El expresidente Rafael Correa ha mantenido una década en defensa de la misma cifra: el desempleo, que ha logrado reducir considerablemente hasta el 4,7 % que entregará hoy a su sucesor.

La década de declaraciones, que incluye en el repertorio constantes comparaciones imposibles con países como “Estados Unidos o España que tienen más desempleo que nosotros”, en palabras de Correa, deja de lado una realidad menos halagüeña: el país que entrega tiene casi dos veces más subempleados que el que recibió.

Dos de cada 10 ecuatorianos trabaja hoy en condiciones no adecuadas o precarias, con ingresos inferiores o inestabilidad.

La comparación de la realidad del empleo en el país es, sin embargo, solamente una aproximación.

Los constantes cambios en la metodología, que impulsó el Gobierno de Correa, hacen imposible una valoración completa entre el 2007 y las cifras más actuales.

Deuda, la promesa incumplida

Uno de los vehículos que utilizó el expresidente Rafael Correa para hacer de Carondelet su destino fue la deuda. Desde la campaña denunció un endeudamiento agresivo y “poco soberano”.

Entonces, según los registros, la deuda pública del país representaba el 21 % del tamaño de la economía. Una década después, el porcentaje casi se ha que duplicado hasta el 39 %, en la lectura tradicional de su cálculo.

Consciente de la cifra, que acercaba al país al límite constitucional de adquisición de compromisos, el Gobierno de Correa, en su último trecho reformuló la modalidad de cálculo, bajando el monto de la deuda, en papel, al 25 %, que sigue siendo superior a la que recibió en 2007.

El país que hereda Moreno es un Ecuador con poca capacidad de adquisición de nuevos fondos. El riesgo país, con cerca de 620 puntos, es dos y tres veces superior al de los vecinos Colombia y Perú, lo que dibuja un escenario complicado para la financiación de las necesidades nacionales.

Un Ecuador más rico y estable

El primer economista en el cargo de presidente, logró consolidar la economía nacional más que duplicando el Producto Interno Bruto.

El Gobierno de Rafael Correa, que incrementó exponencialmente la participación estatal en la economía hasta transformarlo en principal motor, hizo ascender el tamaño de la misma hasta los 100 mil millones. El Servicio de Rentas Internas a su cargo transparentó, reguló y acrecentó la recaudación tributaria para convertirlo en una sólida fuente de ingresos para el Estado. Y los grupos económicos predominantes crecieron de 17 a casi 200 durante los últimos 10 años.

El Producto Interno Bruto per cápita se multiplicó por tres, llevando al país de una nación de ingresos bajos a una de renta media.

Al final, sin embargo, la economía que hereda el presidente Lenín Moreno, en sus palabras, es una “en recuperación”. La crisis económica marcó los últimos años de la presidencia de Correa, quien ha pedido insistentemente que no se lo juzgue por este último período.

Democracia, en punto muerto

Ni para atrás ni para adelante. La democracia ecuatoriana no abandona la etiqueta de “democracia híbrida” que ha merecido desde hace una década en el prestigioso ranking de The Economist.

El expresidente Rafael Correa, quien ha desmerecido siempre la calificación, no fue capaz de abandonar la categoría, en la que se amontonan los países con institucionalidad débil, justicia politizada, acoso a las libertades y decisiones políticas unilaterales.

En 2007, Ecuador ocupaba el puesto 86 entre 160 y hoy se ubica en el 82, más empujado por el deterioro en otras democracias (como la venezolana, que ha caído a la cola) que por mérito propio.

El presidente Lenín Moreno recibe un país con fracturas institucionales que se ha mostrado dispuesto a solventar, a base de su promesa de diálogo y unidad nacional.

De momento, su gabinete, ha dado por primera vez espacio a visiones distintas a las del partido de Gobierno que ha dominado al país durante la última década.

Libertad de expresión. Ni hablar

Antes era preocupante. Hoy roza lo deprimente. La libertad de expresión en Ecuador, que el expresidente Rafael Correa recibió con un poco honroso puesto 48 de 180 países monitoreados por Reporteros Sin Fronteras, cuando asumió, cayó al puesto 56 durante su primer año de Gobierno.

El informe condenaba entonces el “hostigamiento verbal” contra periodistas independientes. Pero el expresidente no se quedó en la palabra.

Los juicios contra medios y periodistas, el aparato público de réplica y difamación, la creación de una Superintendencia con capacidad y predisposición sancionatoria arrastraron a Ecuador al puesto 95 de 180 en la última medición.

El expresidente Correa, que abandona el cargo rompiendo ejemplares de la prensa independiente, hereda al nuevo mandatario un país en deuda con la libertad de expresión. Moreno ha prometido reformar la Ley, respetar el derecho humano y cortar la capacidad de sanción del Gobierno.

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