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Asi es mi mama

Oficio complejo el de ser madre, más cuando se espera de ella una extraordinaria eficiencia en los distintos frentes del hogar.

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Oficio complejo el de ser madre, más cuando se espera de ella una extraordinaria eficiencia en los distintos frentes del hogar. Estricta, amorosa, buena cocinera, lectora de cuentos, moderna, abnegada... son innumerables las características con que definimos a una madre de acuerdo con su personalidad, en una sociedad que gusta de los estándares.

Lejos de ser perfectas, ellas echan mano a sus mejores cualidades para salir airosas en su labor diaria y en SEMANA hemos conversado con algunos profesionales, empresarios y artistas sobre cómo definen a su madre según su estilo. ¿Qué aprendieron de ellas? ¿Cuáles fueron sus mejores enseñanzas? Esto fue lo que nos dijeron.

Moderna

Este tipo de mamá está al día en la tecnología y las tendencias planetarias. Es moderna y, sobre todo aquella que trabaja fuera de casa, ha desarrollado el don de la clarividencia: se anticipa a los acontecimientos para establecer su agenda y ser parte de los momentos más importantes de sus hijos.

Daniel Ortiz, comunicador quiteño, dice que su madre, Susana Simbaña, tenía apenas 16 años cuando él nació y afirma que ella es un ejemplo de modernidad, pues es “alegre, divertida y siempre me anima a viajar”. Destaca de ella su visión y su defensa por la igualdad de género. Y claro, le agradece su buena sazón.

Esta madre lleva un ritmo de vida más activo, dice la psicóloga Miriam Mena, del Centro de Psicoterapia Bienestar. Por ello asegura que dos de sus características principales son la organización y la paciencia, pues sabe aprovechar el tiempo disponible al máximo.

Nelly Cortez, ingeniera de profesión y activista social, se siente orgullosa de ser una madre moderna pese al esfuerzo que esto conlleva. “Me levanto a las cinco de la mañana todos los días a lavar la ropa y dejar lista la comida del bebé. Luego salgo a mi trabajo”, indica. La tecnología le permite realizar cada tarde una videollamada para mantenerse en contacto con su pequeño Freddy.

Para Daniel, una de las fortalezas que tiene la madre moderna sobre los hijos es que estos aprenden a vivir bajo criterios de responsabilidad.

Estricta

A esta madre no le tiembla la mano cuando de disciplinar se trata. Muchos le ‘temen’ y observan su régimen en el hogar como lo más parecido al de un cuartel. Siempre está ordenando, inculcando valores y se mantiene apegada a las reglas, dice la psicóloga Miriam Mena.

“Yo diría que mi mamá fue estricta, pero creo que esto es una demostración de amor”. Así opina Carlos Herrera, un joven emprendedor de origen peruano radicado en Guayaquil. Él valora el hecho de que no cualquier persona puede corregir a otra y hacerle ver sus errores, a pesar de que pudieras decir “odio a mi mamá”. “Lo he dicho y creo que no soy la excepción”, expresa. Al final, está seguro de que el afán de su madre era convertirlo “en un hombre de bien y lo consiguió”.

Solange Guerrero, comunicadora, también recuerda a su progenitora, Mercedes Valarezo, como una mujer “extremadamente estricta” que ponía horarios a la televisión y castigaba una falta ortográfica. Dice que aunque fue parte de una generación en la que la única obligación de una mujer era velar por el bienestar del hogar, desde niña la motivó a estudiar, trabajar y ser independiente.

“Para mis amigas ella pudo ser una especie de madre dictadora, pero a mis 40 años entiendo que su aprendizaje fue enriquecedor. No sería quien soy”, afirma.

Amorosa

Este tipo de madre tiene la habilidad natural de brindar ternura y es capaz de sembrar valores en sus hijos con su cálida manera de ser. Es aquella mujer que escucha y es amiga, pero que ha encontrado el equilibrio entre la autoridad y la bondad.

Beatriz Bucaram de Amador, quien trabaja en el área de voluntariado de la Universidad Agraria, dice que su madre, Mercedes Leverone, siempre supo corregir con amor, una combinación nada fácil. Así también, asegura que les transmitió a sus tres hijas la importancia de ser amables y de saludar con una sonrisa a todos, sin importar su condición social o económica. “Nos enseñó el valor del respeto y la honradez, y a saber que el dinero es efímero”, comenta.

Juan Carlos Serrano, empresario guayaquileño, dice que el amor de su madre es algo único y esa enseñanza es la que él está replicando con su hijo recién nacido. “Creo que no hay mayor bendición que un niño que crece rodeado de amor”, expresa.

Abnegada

Por diferentes circunstancias, sobre todo económicas, esta madre ha debido velar por el bienestar de sus hijos con poca o ninguna ayuda, exigiéndose al máximo en las tareas del hogar, o generando recursos que le permitan salir avante. Se trata de un tipo de madre que dejó de hacer cosas para ella y se dedicó a vivir para sus hijos,.

Luis Gálvez, músico de profesión, coloca a su madre, la también artista Juanita Córdova, dentro de este tipo, pues en los momentos más difíciles logró sobresalir con esfuerzo, sacrificio y creatividad, anteponiendo siempre las necesidades de sus hijos.

“Fue madre muy joven, tenía 15 años cuando yo nací, y luchó siempre por su familia y por su carrera artística”, señala Gálvez. El artista recuerda una época de escasez económica, en la que su madre los sustentó confeccionando cojines. “Hacía 50, 100, 300, y cuando ya los tenía listos, cosidos y pintados, salía a venderlos”, dice.

Destaca que su madre nunca esperó que el dinero caiga del cielo. Por el contrario, se esforzó por sus hijos y en ese vaivén de circunstancias “jamás la vi comprándose un perfume o vestidos caros, sino velando por la integridad de la familia”.

El actor manabita Aurelio Heredia cree que su mamá también es experta en entregar de forma abnegada su amor, y esto lo demuestra a la hora de comer, “cuando comparte de su plato los alimentos que a su único hijo más le gustan. Sabe que me encantan los camarones, así que cuando vamos a comer cebiche me deja tres de su plato”, relata.

Características que nos juegan en contra

Dicen que todo exceso es malo. ¿Qué ocurre cuando nuestras virtudes nos boicotean y sacan lo peor de nosotros? Las psicólogas Miriam Mena y Claudia Vásquez alertan sobre los efectos nocivos:

Muy estricta: Corre el riesgo de no tomar en cuenta la opinión de sus hijos y generar en ellos ansiedad y baja autoestima. Puede ser hiriente y carecer de habilidades para expresar cariño.

Abnegada más de la cuenta: Puede criar hijos egoístas, caprichosos y dependientes. Tiende a convertirse en mártir, negándose a sí misma. Y le cuesta aceptar cuando sus hijos parten para realizar su propia vida. Sus vástagos pueden tener dificultad para encontrar sus propios intereses y deseos.

Amorosa, pero permisiva: Esta madre puede tener dificultades para ser asertiva y temerá negarse a las peticiones de sus hijos. Ellos pueden sentir que todo les está permitido.

Moderna al extremo: Su vida familiar puede quedar relegada frente al trabajo. Quiere sentirse realizada en todas las facetas, pero en la práctica las 24 horas del día no le alcanzan. Sus hijos pueden desarrollarse con cierta indiferencia emocional.

Maternidad en equilibrio

Ejercer una maternidad plena sin sacrificar el bienestar propio es esencial. La psicóloga Claudia Vásquez nos dice cómo:

Busque su felicidad, esto es un ejemplo para sus hijos.

No los responsabilice de su infelicidad. Por malas notas o mal comportamiento. Su bienestar no depende de ellos.

Sea el tipo de persona que desea que fueran ellos.

La cantidad de tiempo sí es importante. Encuéntrelo.

Sea cariñosa. Los hijos responden mejor al cariño que a la imposición autoritaria.

Reconozca sus cosas buenas.

Evite descargas de enojo. La ira lastima.

No ponga sobre sus hijos las expectativas que tuvo de sí misma.

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