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El mejor amigo que incentiva la industria local
En las tiendas y supermercados de Guayaquil, 26 marcas encabezan la competencia; de ellas 11 son ecuatorianas.

La idea de que una mascota es como mantener a un hijo más dentro del hogar, no se queda en simple refrán. Se confirma en las perchas de los supermercados que en los últimos años han venido diversificando su oferta con productos que van desde la tradicional comida, que hoy se complementa con enlatados de patés y filetes de pescado, hasta los diferentes artículos de belleza que incluyen, champús, jabones, pañitos húmedos y pañales desechables.
Se trata de un mercado dinámico en el que la industria local ha peleado por una mayor presencia, luego de entender lo rentable que es este segmento, movido por un cambio de cultura en las personas que abogan cada vez más por la tenencia y el cuidado responsable de mascotas.
En las tiendas y supermercados de Guayaquil, 26 marcas encabezan la competencia; de ellas 11 son ecuatorianas. Esta cifra sorprende en un mercado que hace poco era solo de importación, pero que se fue debilitando tras los altos aranceles que se llegó a gravar el producto extranjero. Una situación que no desaprovechó la industria local. Entre ellas grandes firmas como Agripac que produce balanceado y snacks para perros y gatos.
Colin Armstrong, su presidente, admite que las salvaguardias impuestas en marzo de 2015 a las importaciones hizo más atractivo al producto nacional y por ende se originaron mayores oportunidades al emprendimiento local.
En los últimos tres años, según el Banco Central del Ecuador, las importaciones de alimentos para perros y gatos bajaron un 36 %, al descender de $ 13,3 millones en el 2014 a $ 8,5 millones en el 2016.
Esta situación, dice Armstrong, más un incremento del 15 % anual de la demanda de alimento para mascotas en el mercado, fue lo que motivó a Agripac a invertir cerca de $ 8 millones en la ampliación de la capacidad de su planta, para entre otras cosas, duplicar el nivel de procesamiento de este tipo de alimento. La capacidad pasó de 2.500 a 5.000 toneladas mensuales.
No obstante, mientras las salvaguardias fueron un incentivo para unas empresas, para otras significaron una barrera para un mayor crecimiento. Sobre todo para aquellas industrias pequeñas que también vieron cómo esta medida afectó a las materias primas que requerían y cómo esto llegó a encarecer sus productos. “Esta fue la causa por la que nosotros, siendo industria nacional, también tuvimos que subir los precios a ciertas vitaminas, desparasitantes y antibióticos que producimos”, explica Daniel Morante, gerente general de Molerpa.
Sin embargo, agrega, Molerpa el año pasado logró mantenerse gracias a un incremento del 10 % de sus ventas en el segmento de productos de belleza, en el que se destacan los champús y los jabones que fabrican.
Morante atribuye este crecimiento a una mayor población de animales (estudios estiman que tres de cada cinco familias ecuatorianas tienen mascotas), pero también al mayor cuidado que sus dueños tienen con estas. “Sobre todo si hablamos de un perro. La gente ya no solo se preocupa por la comida que debe darle, sino por llevarlo al veterinario, por darle vitaminas, por tenerlo bien cuidado”, sostiene Morante.
Hace dos años, la amplia gama de productos llegó a provenir hasta de 13 países distintos. Hoy, tras la restricción, esta oferta se limita a lo que llega de Colombia, Estados Unidos y Brasil. Una participación importante está teniendo China, que ha empezado a inyectar a este mercado cierta innovación: Los pañales desechables, los pañitos húmedos, los juguetes y otros artículos que la industria local aún no fabrica.
Según el directorio de empresas del INEC, hasta el 2013 en el país existían 148 empresas dedicadas solo a la elaboración de alimentos para animales. Una cifra que, sin duda, ha venido creciendo con las oportunidades que ofrece el mercado.
Los empresarios están coscientes de que ahora el reto es conservar el espacio que han conquistado, sobre todo a partir de junio cuando la eliminación de salvaguardias de carta abierta a que al país ingrese un mayor número de productos importados.
No obstante, en este sector se confía en la calidad y el cuidado de sus productos y por ello, desde ya se apuesta por mirar afuera. Otra estrategia para asegurar sus ventas. En mayo, Agripac prevé exportar por primera vez a Colombia alimentos y snacks para mascotas; Molerpa, se prepara para aterrizar en octubre a El Salvador.