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Este mal junio
El presente cañonazo va con tiros de salva y otros finamente apuntados. Ocurre porque no todo se lo puede tomar en serio y lo serio muchas veces más parece tomadura de pelo (conste que yo uso barba) y en otras ocasiones duele.
Hubiese preferido dedicar este día a recordar a don Eloy Alfaro, quien nació en la presente fecha durante 1842. Hacerlo, lo había pensado, tenía como objeto separar la figura heroica del Viejo Luchador de la de algunos de sus actuales turiferarios. Me duele que se lo mezcle con toda la corrupción que al fin parece no podrá seguir ocultándose. Pero el montecristense era paradigma de honradez, así que se defiende solo.
Por si acaso, adelanto que yo también nací en junio, justo en la fecha que este año coincidió con el Día del Padre. Eso dio lugar a un familiar uno por dos, o sea un regalo en relación a dos situaciones en las que se ofrecen cumplidos. Sin duda, lo importante son las manifestaciones de afecto que se reciben y ese es el regalo más valioso. Gracias por ello a todos, especialmente a los míos. Gracias también por un libro sobre Olvera, el gran campeón de tenis.
Dicho lo dicho, junio ha sido malo, también porque termina con cerca de cien muertos en Venezuela. La mayor parte de ellos asesinados por un otrora ejército de libertades. Todo por la tozudez interesada de aferrarse al poder para poder garantizar la impunidad frente a todos los destrozos causados y la liquidación de la economía de una de las naciones más ricas del continente.
Junio también ha sido malo por el retorno de los actos de terrorismo, incluso en la cercana y querida Colombia, y por los desplantes frente al rol de las grandes potencias en el respeto al medioambiente en ánimo de contener el cambio climático. Malo, asimismo, en la proliferación del delito, creciente narcotráfico y asesinatos relacionados con ajustes de cuentas. También por el incremento de los femicidios y de los problemas de salud de los habitantes de esta querida ciudad, entre los que están los atentados a las finanzas del IESS, de las que depende el futuro de los jubilados.
¡Qué bueno que pronto entramos a julio!