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Lobby politico para lograr un Tribunal de Cuentas
La idea pretende una transformación de la Contraloría. El presidente expuso la propuesta de cambio en el organismo de control ante expertos de 12 países.

Rodrigo Borja, Alfredo Palacio, Rosalía Arteaga, Fabián Alarcón, todos expresidentes de la República, asistieron ayer a la inauguración del Seminario Internacional ‘Tribunales de Cuentas y Control Público’ en la Cancillería, en Quito.
Sentados en primera fila, le dieron a Lenín Moreno el espaldarazo -o al menos eso parecía- que le faltaba para echar adelante el análisis a la propuesta de sustituir la Contraloría General del Estado por un Tribunal de Cuentas. Eso sí, para que se cristalice el proyecto es necesaria una reforma a la Constitución.
“Distinguidos exmandatarios, es un gusto, es un placer contar con su presencia. Deberíamos hacerlo con un poquito más de frecuencia, creo yo”, dijo el presidente desde un pequeño estrado rodeado por lienzos de ilustres personajes como Juan de Salinas, José Mejía Lequerica, Carlos Montúfar, entre otros.
Una parte importante para la “reinstitucionalidad” del país es la transformación de la Contraloría, explicó Moreno a los expresidentes. También a embajadores y cónsules, y a titulares de Tribunales de Cuentas de 12 estados: Argentina, Brasil, Uruguay, Arabia Saudita, España, México, Francia, Italia, Portugal, El Salvador, Honduras y República Dominicana que llegaron a la ceremonia.
Esta propuesta nació como resultado de un amplio análisis del sistema de control público en el Ecuador. “Del diagnóstico de nudos críticos en los procesos de auditoría y determinación de responsabilidades”, indicó Pablo Celi, contralor general del Estado. Y, por su puesto, exaltó la presencia de la Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores (Intosai).
Hoy esta propuesta se ha redimensionado -dijo enfático- por la decisión y acuerdo del presidente Lenín Moreno y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social transitorio (CPCCS). Este proyecto, iniciativa de Contraloría, fue elevado en 2017 a conocimiento del presidente y, en octubre de 2018, fue presentado ante el mencionado organismo.
Se trata de un mecanismo de control y juzgamiento del uso de recursos públicos transparente, plural y democrático. Pero ya no sería el contralor la máxima autoridad del organismo, sino el pleno del Tribunal de Cuentas. Y este estaría conformado por siete miembros.
Julio César Trujillo, presidente del Consejo transitorio, llegó un poco tarde a la ceremonia. Justo para su turno en el podio. “La Contraloría es la institución a la que pretendemos sustituir por un organismo colegiado”, repitió. Quizás porque no había escuchado antes el discurso de diez minutos de Celi.
De ahí que exaltara la presencia de los titulares de los Tribunales de Cuentas de otros países para este seminario: “Sé que tienen experiencias distintas a las nuestras, para nosotros es de mucha utilidad conocerlas. Aquellas en las que han tenido éxito y en las que han tenido fracasos”.
El ministro de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, José Valencia, y la presidenta de la Asamblea Nacional, Elizabeth Cabezas, quienes también compartieron el estrado principal, no dijeron una sola palabra.
Acompañaban al presidente mientras tomaba una taza de café. Quizás para mantenerse despierto. Ha sido una semana agitada: Comisión Internacional contra la corrupción, Declaración de Chapultepec, acuerdo financiero por diez mil millones de dólares... Y más. Hasta que concluyó la inauguración. Al final, se acercó a los exmandatarios para saludarlos. Pronto se marchó.
Los expositores
Roy Pineda Castro, Tribunal de cuentas de Honduras
“Se trata de un órgano colegiado”
Sobre los tribunales de cuentas, “hay muchas experiencias ya en Latinoamérica. Lo importante es que se trata de un órgano colegiado, funciona con votación... Se piensa que la eficiencia, la toma de decisiones pasa mejor por más miembros: dos cabezas piensan mejor que una”.
José Manuel Suárez, Tribunal de Cuentas de España
“Estudian temas y se aconsejan”
“Creo que el sistema de tribunal de cuentas siempre es mejor, porque los órganos colegiados son varias personas, y entre ellas se aconsejan, estudian los temas y luego los ponen en común en una reunión plenaria... es enriquecedora”.
El detalle
Creación. La resistencia social a la corrupción marcó el nacimiento de la Contraloría General en 1927; hoy precisa ser rescatada de la dilaceración