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Diario Expreso Ecuador

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Llover sobre mojado

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No pensé que apenas 24 horas después de haber publicado mi editorial, en donde tangencialmente toqué algo sobre seguridad personal en relación a la utilización de taxis amarillos para desplazamientos dentro de la ciudad, una distinguida abogada y apreciada amiga iba a sufrir la terrible experiencia de un secuestro “express” en un taxi amarillo que reunía todas las características de aparente idoneidad.

Afortunadamente, ha podido relatar la terrible experiencia que me hace insistir en lo importante que es precautelar la seguridad personal y de la familia cuando de movilizaciones se trata, toda vez que el nivel delincuencial está “in crescendo” a vista y paciencia de las autoridades que por déficit probablemente numérico, no alcanzan a realizar un adecuado y efectivo control dentro de la ciudad.

He recibido innúmeras llamadas calificando de positivo mi escrito sobre la cooperativa El Paraíso, solicitándome además sus teléfonos, los cuales indico a continuación: 2204542; 2204232; 2201877; 0994267664, atendidos por telefonistas con diligencia y cordialidad.

Todos ustedes mis queridos lectores, al momento de peinarse, deberían preguntarse mirándose al espejo: ¿cuánto vale mi vida y seguridad? Y si este fuese el de Blancanieves les respondería: ¡no tiene precio!

Un ciudadano con un coeficiente intelectual superior a 80 no debería en principio tomar un taxi de color amarillo y peor aún, caer en la trampa de la sirena con luces que te hace señas para que te embarques y termines apaleado y semidesnudo en Tungurahua y la N o en la perimetral, sin “laptop”, billetera y documentos, dinero y celular, en el mejor de los casos, ya que bien podrías quedar herido gravemente o muerto.

Ustedes deben aceptar sin discusión que ha sido un gran acierto de mi parte el haberme desplazado por Guayaquil y el resto del país utilizando los servicios de la cooperativa El Paraíso, sin haber tenido jamás un desperfecto mecánico o un daño a mi integridad personal o de mi familia.

Con el mayor afecto, les pido que se cuiden y no arriesguen lo más valioso que tienen.

Y sigo andando...

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