Actualidad
A quien lleva en la frente
¿Por qué la ceniza? Porque nos recuerda de dónde venimos y a hacia dónde vamos; del polvo venimos y al polvo volvemos. Confieso que esa frase nunca me hizo sentido. Algo faltaba. Intenté ordenar las ideas. Nacer, pensé, y sí, entendía que veníamos de aquel barro. Que Dios con sus manos nos había creado. Pero resulta que venimos de un proceso imparable de evolución, proceso viejísimo y complejísimo, al cual si lo vemos más allá de los simios vamos a dar al agua como origen de todas las cosas, y si nos detenemos a mirar nuestras palmas de manos, hasta polvo de estrellas encontramos. Entonces, del polvo propiamente dicho no venimos. Vamos por la segunda parte, esa que te dice que al morirte te guardan en un cofre y con los años el cuerpo extendido e inerte termina siendo un montoncito de polvo. ¡No, pues! No me funciona así, ni en el contexto científico hacia donde nos ha llevado la ciencia para entender la creación, ni por las amorosas señales que Jesús nos regala para convencernos de que es posible construir un mundo mejor.
La ceniza, ese polvo residual, representa lo que no sirve para nada, como un papel quemado, una casa incendiada, lo que hay que botar o esconder. ¿Qué es en la actualidad lo que el mundo esconde? ¿Que es lo que le estorba y “quiere limpiar”? ¿A usted qué se le ocurre? Yo pienso en los refugiados, en los inmigrantes, en los presos, en los enfermos, todo ello que vemos como dolor inmanejable y que como no lo podemos controlar, lo rechazamos porque no queremos comprometernos. Tenemos otras cosas que hacer. No podemos vivir amargados, y así, existen cientos de razones “válidas” para darles la espalda a esas “cenizas vivas” que están condenadas. Han sido ninguneadas
Si a ellos nos los ponemos en la frente para recordarnos que son parte de nuestra existencia y que al igual que ellos necesitamos del compromiso amoroso de los otros, para salvarnos, esa señal de cruz con ceniza en la frente toma un sentido distinto, cambia, se llena de fecundidad, de vida, de esa vida que no conoce de punto final.
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