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La licencia de funcionamiento unio a los duenos de clinicas
Los 90 días de prórroga para el proceso terminaron. Según los propietarios, la mayoría no ha obtenido los permisos. Les preocupa que no haya categorización.

Si Cinthia Intriago tuviera que rescatar algo de la tragedia ocurrida el 11 de enero pasado en una clínica de rehabilitación de drogas en el suburbio de Guayaquil, es que unió a muchos de los propietarios de estos centros. Antes del incendio, que mató a 18 internos aquel día, ni se conocían.
Luego de que a raíz de esta desgracia el gobernador del Guayas, Raúl Ledesma, les diera una prórroga de 90 días para obtener el licenciamiento, hasta formaron la Asociación de Centros de Recuperación Ecuador. Dicho plazo terminó el pasado lunes 22 de abril.
Y aunque, según la dirigente, la mayoría no ha obtenido aún los permisos, están tranquilos. Las autoridades de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess) les habrían asegurado que les darán más tiempo para cumplir con los requisitos. Pero solo a quienes estén en el proceso, dijo Intriago.
EXPRESO trató de obtener una entrevista con representantes de la entidad para confirmar lo expresado por los propietarios, pero dijeron que la próxima semana difundirán los resultados de la prórroga, tras una reunión con el gobernador.
La presidenta relató que luego de lo ocurrido, se reunieron más de 200 representantes de clínicas, pero actualmente en su organización quedaron 36 que están tratando de ser acreditados por Acess.
Sin embargo, todavía les preocupa el hecho de que no se piense en una categorización de las clínicas de rehabilitación, porque con el modelo que propone la agencia, ellos van a tener que subir sus pensiones a 1.000 dólares mensuales, como mínimo.
“No todas las familias pueden pagar esa cantidad para rehabilitar a sus familiares. Eso los empuja a buscar lugares que no tienen las condiciones para el tratamiento”, dijo.
A Mariano Ávila le ha tocado ver a madres de familia arrodillarse frente a él para suplicarle que acepte a sus hijos en su clínica. Él tiene la suya en el centro de la ciudad y destaca que el acompañamiento y capacitaciones del Acess han sido oportunos. “Pero aún no adaptan la matriz a la situación económica de las personas que son más afectadas por drogas como la ‘H’, que por lo general es gente de bajos recursos económicos”, indicó.
Otro punto agridulce en el proceso es el bloqueo de los permisos de uso de suelo que emite el Municipio de Guayaquil, como lo adelantó EXPRESO el pasado 20 de febrero. No obstante, agregó Intriago, ellos están esperando a ver qué ocurre con esta traba cuando se posesione la nueva alcaldesa Cynthia Viteri.
“Las autoridades han sido flexibles con nosotros, pero esperamos más por el bien de la ciudadanía”, argumentó Intriago, refiriéndose a que esperan que las normas de licenciamiento puedan adaptarse a los niveles socioeconómicos de Guayaquil.
Ella argumenta que ni aunque se licencien cien clínicas en la ciudad, esto abastecería para rehabilitar a los consumidores, “que cada día se multiplican. La demanda es descomunal”, advirtió.
Destacó que estos 90 días de prórroga han permitido a las autoridades conocer más de cerca el problema de las adicciones, y esperan que esto pueda motivarlos a pensar en la categorización de las clínicas.
En Guayaquil, hasta enero pasado solo había cinco clínicas de rehabilitación licenciadas, con una capacidad de entre 25 y 30 camas. Tres de ellas, con permiso condicionado, que caducaba en febrero y marzo. Este Diario también solicitó la actualización de esta cifra, pero Acess indicó que en los próximos días darán los detalles.
Luis Novillo también es dueño de una de estas instituciones. Él destaca la labor que realizan y que, según dijo, se convierte muchas veces en una labor social invisibilizada.
Citó, por ejemplo, el caso de Alberto Castro, un director que acogió a un joven que vivía en estado de mendicidad y no tiene familiares, para rehabilitarlo. Una vez que obtengan la licencia, no podrán albergar más casos similares porque tendrán que preocuparse de la inversión y mantenimiento de sus centros.
Lorena Avilés tuvo que mandar a casa a las chicas que rehabilitaba en su centro Mujer Virtuosa, hasta conseguir el permiso para que su clínica funcione. Ella dirige uno de los pocos centros que dan atención a mujeres. En la ciudad no hay centros públicos. Hay uno privado, el de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) que dirige la Junta de Beneficencia.
Por ahora, coinciden todos, les toca esperar. Sienten que las tensiones se han calmado y les alegra, al menos, el haber sido escuchados, porque lo único que desean es “poder trabajar bien, que no haya más desgracias y que nos sigan ayudando”, dijo Ávila.
Operativos
Cierres se dieron por mal estado
Luego del incendio del pasado 11 de enero en una clínica del suburbio de Guayaquil, representantes tanto de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (Acess) como del Cuerpo de Bomberos cerraron varias clínicas de rehabilitación, a pesar del anuncio del gobernador.
En una entrevista pasada a EXPRESO, ellos dijeron que las clausuras se daban por denuncias y cuando los lugares no cumplían ni las más mínimas normas de higiene y seguridad.