Actualidad
Libertad o libertinaje
Los seres humanos tenemos necesidades básicas que son iguales para todos, y que deben ser respetadas y satisfechas para mantener una vida digna, en orden y con paz, atendiendo las autonomías y diferencias, y propiciando la seguridad personal, la libertad y el respeto al derecho ajeno, bajo el imperio de la justicia, el derecho, la igualdad y la solidaridad. Demandar la protección de los derechos humanos es pedir al Estado las garantías para algunos presupuestos elementales para vivir, como el derecho a nuestras vidas, la no esclavitud y el no maltrato, la libertad de movilidad y circulación, el trato igualitario, la salud, la educación, etc. Estos derechos son obligaciones inalienables e inexcusables que deben ser satisfechas por el Estado en sus instituciones públicas, de financiamiento fiscal, no en las de derecho privado, a no ser que existan convenios entre la administración central y el ente privado, como el caso del IESS y el Ministerio de Salud con las clínicas privadas a las cuales, para colmo, no les pagan.
Con preocupación he leído que “grupos” exigen a los planteles educativos respeto a la libertad estética y hacen referencia a que en algunas instituciones existen restricciones para el ingreso con cortes de cabello y peinados estrambóticos, con aretes en orejas y nariz, pulseras y tatuajes que afectan “la libertad estética y el derecho a la educación”. Entre estos grupos de activistas de ideologías genéricas hay quienes se identifican como defensores de derechos humanos, colectivos y minorías, que dicen haber receptado denuncias de algunos padres de familias (¿?). Empecemos por identificar la legalidad y naturaleza de estos “grupos”: si legalmente tienen la representación de los menores y de cuáles, si existe el derecho humano que dicen tratar de proteger y si realmente se encuentra vulnerado; lo cual será tratado en mis próximos artículos. ¿No será que se está propiciando el libertinaje?
La decadencia de los imperios, naciones y pueblos empieza cuando se degeneran sus costumbres, se tergiversan o irrespetan sus leyes y cuando se contamina a las nuevas generaciones. Alerta sociedad, que empieza la decadencia.