Actualidad
Un legado de positivismo
C onocí una ciudad muy hermosa; latinoamericana, de corte europeo; se dice que es la ciudad más ventilada del mundo. Pero, lo que más me impresionó fue los rostros adustos y ceñudos en la mayoría de sus habitantes. En los transportes, la gente va cavilante, abstraída en sus pensamientos. En las esquinas conversan con gestos de insatisfacción y fastidio, más parece que discutieran. En cambio acá, las penas se las contamos a los amigos; “no se gana, pero se goza” refleja nuestra idiosincrasia pese a las dificultades; los amargados, que son la excepción, no nos dañarán nuestra forma de ver las cosas y seguiremos siendo distendidos, como legado para las futuras generaciones.