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“Siempre habra alguien que mantendra vigente la regata”
Los dos remeros más veteranos de la prueba buscan nuevas figuras. Esta noche se cumple la edición 78

Boanerges Marcillo y Walter Gómez Balladares ocupan un lugar de privilegio en la historia de la regata Guayaquil-Posorja. Con 65 y 66 años de edad, respectivamente, son los remeros con más participaciones en la tradicional prueba, que esta noche cumplirá su edición número 78.
Marcillo debutó en 1974. La experiencia no fue nada agradable, estuvo 12 horas perdido en altamar, pero eso no lo doblegó y el siguiente año fue en busca de la revancha, con resultados menos alentadores, ya que naufragó. Lejos de desalentarlo, eso le dio fuerzas para seguir adelante, hasta convertirse en un referente de la competición.
La suerte de Gómez resultó diferente. Su primera competencia fue en 1971, se estrenó ganando junto a otro novato, Luis Bermeo. Al igual que su amigo, alguna vez se perdió en la ruta, aunque nunca como timonel (guía de la embarcación).
Estos aventureros vivieron diversas etapas de la regata. Disfrutaron de la época de oro, cuando los grandes empresarios apoyaban el desarrollo del remo y ahora soportan estoicamente la crisis económica que en más de una ocasión puso en peligro el desarrollo de la regata.
“Los deportistas no estamos aquí por el dinero, porque es más lo que gastamos que lo que podemos ganar, pero siempre habrá alguien que mantendrá vigente la regata”, afirma Gómez, el segundo integrante de las cuatro generaciones de su familia, quien al igual que Marcillo trabaja en la búsqueda de nuevos exponentes del remo.
Dependiendo la modalidad, los deportistas estarán entre seis y ocho horas en el agua. Los más experimentados saben cómo manejarse. Se abstienen de mantener relaciones sexuales una semana antes, su alimentación es rica en proteínas y carbohidratos e incluso llevan baldes o fundas para realizar sus necesidades biológicas, sin disminuir su ritmo de competencia.