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“La prudencia es vital en este trabajo”
Estudios y metas. Licenciada en Ciencias Sociales y Políticas, con estudios de Lingüística. Abrirá su propio shopper inmobiliario.
El corretaje de bienes raíces le llegó por casualidad. Era mediados de 2010 y estaba desempleada cuando un amigo le pidió que le ayude a vender un departamento. Les fue bien y desde entonces Paola Rivera Medrano ha trabajado con tesón para ser una agente inmobiliaria profesional. Atrás había quedado su faceta de relacionista pública y ‘road manager’ de algunos restaurantes de moda, que la habían hecho muy conocida en los círculos sociales de Guayaquil y Samborondón.
Locuaz y amiguera, quienes la conocen dan fe de que cuando emprende un negocio o una actividad no hay quién la haga desistir. “Cuando meto la cabeza en algo, me meto toda yo”, suele decir ella misma.
Como todo bróker de estos tiempos, Rivera no se desprende de su teléfono inteligente ni de su tableta. Está al día en cuanto a la oferta de propiedades, metros cuadrados construidos o construibles, precios, cuándo comprar y vender, cuándo no...
El corretaje es su pasión. Para ella y para muchos de sus colegas, esta actividad es comparable a una pierna de pollo: es carne, explica la corredora, deja buenas ganancias.
Pero también es un oficio sacrificado, estima Rivera, quien considera que “después de restaurantero y el médico a la antigua, la profesión más esclavizante es la del corredor de bienes, pues muchos clientes son empresarios muy ocupados y quieren que los atendamos tarde en la noche o los domingos”.
Su trabajo comienza a las seis de la mañana. Es cuando más ideas fluyen y mejor se las pone en orden, comenta esta guayaquileña de 53 años, quien forma con su hermana Karina una especie de ‘dúo dinámico’ dentro del mundo del corretaje inmobiliario local.
Paola tiene a cargo la estrategia inmobiliaria, búsqueda de clientes, el listing (captación de propiedades) y la justa fijación de precios según el mercado y el avalúo. Mientras que su socia maneja la parte operativa y organizacional.
¿Pero cuál es el secreto, la esencia para ser un buen bróker o corredor de bienes raíces? “La prudencia juega un papel muy importante. Decir lo justo, opinar lo menos y siempre con la verdad”, responde Rivera, quien recuerda que en más de una ocasión ella prefirió perder ventas antes que asesorar mal a sus clientes.
Luego acota que en estos tiempos, en los que la política influye en el comportamiento del mercado inmobiliario, el corredor debe ser lo suficientemente sagaz para animar a sus clientes a que inviertan, sobre todo ahora que, según Rivera, ha habido un gran repunte del sector en el primer semestre del año, con relación al último trimestre de 2015. “El negocio inmobiliario sigue siendo muy rentable a pesar de lo contraído que pueda estar el mercado en general”, puntualiza.