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“Para que el pais no toque fondo”
En los tiempos actuales vivimos una destrucción extraordinaria, aunque casi imperceptible, de la fe en el futuro porque no creemos en nuestros gobernantes ni en la clase política. No es necesario decir que la historia está del lado de los progresistas, pero sí estamos en pleno apogeo de una contrarrevolución que podría remodelar la política en una nueva dirección. Por eso, si como ciudadanos lo mejor que podemos hacer es esperar como hoy lo hacemos y ser observadores inútiles, entonces no nos quejemos después cuando el país toque fondo. Aquí lo que impera es dar un golpe duro de timón y reavivemos la fe de que se puede cambiar nuestro destino en el futuro.
Eco. Mario Vargas Ochoa