
“Hubo amigos que me dejaron solo”
La figura de Salvador Cabañas ya no es la misma que veíamos cuando comandaba la delantera del América o de la selección paraguaya. El atentado que sufrió el 25 de enero de 2010 en México -cuando un narcotraficante le disparó en la cabeza- dejó secuelas
La figura de Salvador Cabañas ya no es la misma que veíamos cuando comandaba la delantera del América o de la selección paraguaya. El atentado que sufrió el 25 de enero de 2010 en México -cuando un narcotraficante le disparó en la cabeza- dejó secuelas. Su hablar es pausado y su caminar denota cansancio. Hoy está en Ecuador, realizando una serie de labores relacionadas con su mayor pasión, el fútbol.
Si pudiera regresar el tiempo, ¿cambiaría algo de su vida?
Muchas cosas que hacía mal en mi época de futbolista, por ejemplo, no salir de parranda porque así me pasó el accidente. Le diría a los jóvenes que no salgan a discotecas o antros. Deben permanecer en sus casas con sus familias y valorar ese tiempo con ellos.
Su caso es especial (un disparo en la cabeza), ¿considera que en usted se dio un milagro?
Estuve en coma varias horas. Los doctores hicieron un milagro conmigo. No podía hablar ni moverme, pero sí pude escuchar cómo los médicos le decían a mis padres que fueran preparando mi entierro. La bala se quedó a milímetros de una vena que riega todo el cerebro y extraerla era riesgoso.
La fortaleza que tuve fue creer que iba a estar bien y quería que mi familia esté bien, que mis padres estén bien, porque ellos sufrían mucho.
A los amigos se los cuenta dos veces, en las buenas para saber cuántos son y en las malas para saber cuántos quedan. ¿Quiénes estuvieron siempre a su lado?
Hay varios que estuvieron siempre conmigo apoyándome en todo. En la época buena estuvieron conmigo y ahora también, siempre les voy a estar agradecidos. Sin embargo, hay mucha gente que yo consideraba que era mi amiga que después del atentado nunca más se acercaron a mí. Hubo amigos que me dejaron solo.
¿Cómo es su vida después del fútbol?
El fútbol nunca va a pasar. Actualmente mis días son tranquilos, paso mucho con mis padres, ya que antes no lo podía hacer por mi trabajo. Salí de Paraguay muy temprano, me fui a Chile, después pasé a México y ahora estoy con mis padres, disfrutando con ellos que ya están recuperándose de todo lo que pasó. Estoy dirigiendo al Patria Guaraní, un equipo de tercera división, en un terreno que compré en mi etapa de futbolista, instalé una academia en la que trabajo con los chicos.
¿Es verdad que tuvo que trabajar en una panadería luego de haber quedado en quiebra?
No. Cuando aún jugaba mandé a poner una panadería a mis padres. Yo no vendo pan, nunca supe de panadería.
¿Luego del atentado, qué le dolió perder más (su expareja lo abandonó)?
Lo que más me dolió fue alejarme completamente del fútbol. Jugué durante 21 años y tener que retirarme repentinamente fue muy difícil. Como entrenador me estoy levantando y espero llegar a dirigir la selección de mi país.
¿El fútbol terminó siendo ingrato con usted?
No. Yo confiaba mucho en una persona que era mi representante y en ese tiempo él me falló. Cuando yo estaba en estado crítico hizo muchas cosas malas ganándose mucho dinero, luego vino mi pareja y vació la cuenta que yo tenía. Eso me pone mal, pero lo importante es que ahora estoy bien, con dos motivaciones grandes, mis hijos, Santiago y Mía.