Asistencia. El cuerpo de la Cruz Roja ecuatoriana atendió a los distintos heridos que se presentaron en el estadio Monumental. Algunos debieron ser observados en el gramado.

“Fuera Sur Oscura”

Ese fue el grito de los miles de hinchas canarios en el Monumental. “¡Fuera Sur Oscura!”. Ayer en el recinto del campeón vigente del torneo local, se vivió otro episodio bochornoso en el fútbol ecuatoriano gracias a las barras organizadas, esta vez la

Ese fue el grito de los miles de hinchas canarios en el Monumental. “¡Fuera Sur Oscura!”. Ayer en el recinto del campeón vigente del torneo local, se vivió otro episodio bochornoso en el fútbol ecuatoriano gracias a las barras organizadas, esta vez la de Barcelona.

Se jugaban 12 minutos del encuentro (marcador 0-0). Barcelona dominaba las acciones y Macará era cauteloso, pero el análisis deportivo acabó cuando desde la General Sur, que lleva el nombre del histórico Carlos Muñoz Martínez, empezaron a lanzarse objetos y a utilizar armas blancas (presuntamente ingresadas dentro de los bombos).

Cientos de hinchas se encimaban entre ellos en su intento de alejarse. No todos tenían la premisa de ir a la cancha y crear un boicot; estaban aquellos que aún van a la General a ver el partido.

Manos que iban y venían. Policías intentando detener la batalla campal. Y los ‘seudohinchas’ saltando y cantando como si de un gol a favor se tratara.

Se empezaron a afectar varios fanáticos, y los uniformados abrieron los accesos de los costados para acomodarlos en las preferencias. Eran niños, mujeres y adultos mayores los que corrían asustados por lo que sucedía.

Roddy Zambrano, respaldado por el informe policial y el de la comisaria, Susana Marca, decidió suspender el cotejo.

Fue como un gol en contra ver a la barra que generalmente alienta a los amarillos, esta vez sintiéndose ganadora por lograr su cometido: ser el protagonista de esta fecha con esta escena repudiable. Fueron el antagonista.

José Francisco Cevallos, presidente del club, bajó a la cancha para intentar revertir la decisión de Zambrano, pero no sucedió. Su rostro denotaba angustia, impotencia, enojo. Sin duda, el peor capítulo desde que llegó al mando.

Los hinchas de la General Sur se quedaron arrinconados hasta desalojar las demás localidades del recinto. Sin embrago, unos lograron escapar y trasladaron la gresca a los exteriores del estadio.

Una mancha más al balompié. Otra con epicentro el Monumental de Guayaquil, precisamente su ‘barra brava’. El partido se reanudará hoy (12:00), pero quién les devuelve el dinero a los verdaderos hinchas, la tranquilidad a los afectados y la paz a este campeonato, que sigue como rehén de estas organizaciones.

Galería