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“Los buses urbanos parecen tiendas rodantes”
Hace pocos días quise recordar lo que es viajar en los buses de Guayaquil, esos que vienen dando el servicio convencional hace varias décadas y que es muy diferente al servicio más moderno que brinda la Metrovía.
La experiencia me dejó algunas lecciones, por ejemplo ahora estas unidades están más presentables y la gente se sube y se baja por una puerta diferente, en lugar de hacerlo por una sola puerta, algo que en el menor de los casos, demoraba más los recorridos.
Sin embargo lo que me impactó mucho fue ver cómo estos vehículos se han convertido en verdaderas tiendas rodantes, pues permiten el ingreso de gran cantidad de vendedores de los más variados artículos y servicios: agua embotellada, jugos, vitaminas, comidas preparadas, galletas, confitería, frutas, verduras... No hay tramo del recorrido que no esté libre de estos comerciantes que atosigan a la gente con su ininterrumpido voceo. Hay ocasiones en que hasta dos vendedores de un mismo producto se desgañitan ofreciendo algo que la gente no quiere o que le acaba de vender un mercachifle que se subió anteriormente.
Lo peor de estas ventas es que quienes las hacen van de un extremo al otro del bus sin importar que estos van llenos, de tal forma que empeoran la aglomeración dentro de estas unidades. Por favor, que la ATM o alguna otra autoridad ponga un control a tanto desorden en el servicio, pues viajar así es casi una tortura.
Aracelly Franco