“Se busco amedrentar a la oposicion y a la prensa para que no denuncien la corrupcion”
durante mucho tiempo, se especulaba sobre las razones o motivos del gobernante anterior, para su ataque a las instituciones libres, a la prensa libre, a la oposición. Muchos de los seguidores de ese régimen lo justificaban con el carácter y la personalidad del gobernante. Los opositores lo atribuían exclusivamente al resentimiento social, producto de traumas infantiles no superados con la formación académica.
A medida que pasa el tiempo, y se van develando actos de corrupción, cuando se ve que salta a la luz indicios de responsabilidades cada vez más arriba en la escala de mando, entonces surgen dudas sobre las razones esgrimidas por simpatizantes y opositores, y las sospechas se orientan en dirección distinta: amedrentar a la oposición, a las instituciones y a la prensa para que no se atrevan a denunciar los actos antes mencionados.
Afortunadamente, la intención de atemorizar no alcanzó a la totalidad, quedaron algunos que no tuvieron ningún miedo de expresar sus sospechas, de denunciar anomalías, de presentarlas ante las autoridades correspondientes. Ahora podemos evidenciar, sin lugar a dudas, que la intención era acallar las voces de denuncia, los afanes de investigación, y no rasgos de personalidades autoritarias o esquizofrénicas como se sospechaba.
Ing. José M. Jalil Haas