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“Que los bienes no nos posean”
E l joven rico “tenía muchas posesiones” (Mateo 19:22); pero estas, en cambio, eran dueñas de él y le impidieron seguir a Jesús. De las riquezas materiales o inmateriales solo somos posesionarios y administradores (es decir, unos meros detentadores).
El propietario es Dios quien nos cede el uso o usufructo de ellas. Bien usadas, dichas riquezas nos acercan a Él; pero el amor al dinero y a esas posesiones nos lo impiden o nos apartan de la vida espiritual.
Señor Director, poseamos esos bienes pero que ellos no nos posean; amos del dinero pero no sus esclavos.
Miguel Ulloa Paredes