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La izquierda latinoamericana en crisis
Somos de los que no creemos en la diferencia de gobiernos de izquierda o de derecha. Opinamos que lo que existen son buenos o malos gobiernos.

somos de los que no creemos en la diferencia de gobiernos de izquierda o de derecha. Opinamos que lo que existen son buenos o malos gobiernos. Los problemas sociales y las necesidades que viven los pueblos son muy similares y, por lo tanto, las ideologías se asemejan cuando captan el poder, pues tienen que atender por igual lo que los pueblos reclaman: salud, vivienda, educación.
En estos últimos años, los gobiernos que se titulaban de izquierda y pretendían eternizarse en el poder han sido derrotados, pues se excedieron en buscar la solución a los problemas antes anotados. A esto hay que aumentar los escándalos de corrupción que casi todos ellos han sufrido.
La corrupción, el peor enemigo
Empecemos por los resultados electorales. Sufrieron derrotas los gobiernos llamados de izquierda de Argentina, Venezuela y Bolivia. En Chile, cuya presidenta Bachelet ha gobernado sin irse a los extremos, su popularidad se redujo por los escándalos de corrupción en que se fueron enredando sus parientes cercanos y se considera que existe muy poca posibilidad de que un político de su tendencia gane las próximas elecciones.
Luiz Lula da Silva, una de las figuras más célebres de la izquierda brasilera y carta brava para ganar los futuros comicios -hasta hace poco- está demasiado comprometido con los escándalos de corrupción de su país, y no debería sorprendernos que termine en la cárcel.
¿Qué es lo que ha sucedido en estos países que se titularon de izquierdistas?
Hugo Chávez fue el primero, al asumir el mando de Venezuela en 1998, en declarar que su gobierno era socialista del siglo XXI, tratando de hacer aparecer el pensamiento de Bolívar coincidente con sus ideas. Luego, en varios países de América Latina, movimientos llamados de izquierda, gobernaron y lograron reelegirse porque hubo un verdadero auge en el mercado de materias primas.
Desde 1998, con Hugo Chávez en Venezuela, partidos, movimientos y líderes de centro izquierda moderada o de línea dura han gobernado en la mayoría de países de Latinoamérica. Estos gobiernos recibieron ingresos extraordinarios que, en la mayoría de los casos, se gastaron en programas sociales que beneficiaban a la mayoría.
Sin embargo, se olvidaron de ahorrar para el tiempo de las ‘vacas flacas’. Comenzaron a caer los precios, lo que motivó que sea necesario el recorte del gasto social y que los ingresos fiscales resultaran ineficaces. Los resultados fueron el desprestigio de estos gobiernos. Sumado a esta crisis, muchos líderes latinoamericanos de izquierda fueron víctimas de la corrupción, salvándose muchos de los escándalos porque tuvieron la precaución de mantener un poder judicial a las órdenes.
El escándalo en Brasil
Brasil, en el gobierno de Lula y luego en el de su sucesora Rousseff, empezó a convertirse en el modelo ideal para los gobernantes que se titulaban de izquierda. Pero, fue tan grande el escándalo que explotó en ese país, debido a los negociados de la poderosa Petrobras y que comprometió a tantos colaboradores de los dos regímenes, que hizo caer a Dilma. En este escándalo en Brasil estaban comprometidos desde los altos directivos de Petrobras, la estatal petrolera, pasando por el gobierno federal y el Congreso, hasta el expresidente y su círculo familiar. Los arrestos de Lula Da Silva y de Rousseff parecen inminentes. A esto hay que sumar otros errores. Algunos amordazaron a la prensa, se tomaron el Poder Judicial, acosaron a los líderes de oposición y manipularon los sistemas electorales; y, además, fueron derrotados en la lucha contra el crimen organizado y la violencia.
Lo que ha ocurrido debe servir de lección a futuros gobernantes, llámense de izquierda o de derecha. Es necesario ahorrar dinero para los malos tiempos, tomando medidas preventivas para cuando llegue un nuevo auge en el mercado de las materias primas. Pero, no solo esa medida. Hay que combatir la corrupción que bien puede afectar a los políticos de izquierda o de derecha, sancionando a los responsables y dejando que el Poder Judicial no sea víctima de manipulaciones por los que mandan.
En las campañas electorales que se avecinan, ante todo, debe prometerse integridad, lucha contra la corrupción y sanción a los responsables.