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La inversion deja a un lado los negocios nuevos

Pocos riesgos asumen los inversionistas en Ecuador, tanto los que ya están en el país como los que traen dinero de fuera. Las estadísticas sobre 2015 ratifican que la inversión sigue prefiriendo los negocios ya existentes a los nuevos proyectos. Por eso las ampliaciones de capital se llevan el 84,2 % del total de los 2.993 millones de dólares que se captaron el año pasado.
Las constituciones de empresas recabaron 179 millones de dólares de enero a diciembre, frente a los 2.523 de la ampliación (sin sumar las que constan en acta).
Además, por segundo año consecutivo, la inversión extranjera directa pierde peso en el país. Eso no significa que haya disminuido. Al contrario, en 2015 se recibieron 952,2 millones en capitales de fuera frente a los 880,3 de 2014 o ante los 549,3 de 2013. Lo que ocurre es que los inversionistas nacionales han sido más numerosos. De esta forma, la IED de 2015 representa el 31,8 % del total de inversión. En 2014, era un 38,5 % y en 2013, el 43,8 %.
Además, los sectores que reciben más fondos son la tradicional industria manufacturera ($ 777,6 millones en 2015), así como el comercio al por mayor y por menor y las reparaciones de vehículos y motocicletas ($ 562,1 millones). En el ranking de los sectores que más capital recibieron en el país, le siguen la construcción (473,6 millones), las actividades financieras y de seguros (347,9 millones) y la explotación de minas y canteras (226,6 millones), según las cifras publicadas por la Superintendencia de Compañías respecto al año 2015.
Tan solo en las constituciones de nuevas empresas, es decir, en las inversiones innovadoras, las industrias tradicionales quedan desplazadas por otras como las actividades financieras, la de distribución de agua, alcantarillado y tratamiento de desechos o las de servicios administrativos y de apoyo. De hecho, las actividades inmobiliarias se posicionan como la segunda favorita del capital nacional (con $ 42,5 millones) y la cuarta del extranjero (con $1,7 millones). Es decir, que los inversionistas del país y de fuera, si tienen que abrir un negocio, ponen en la mira al mercado inmobiliario. Algo que no ocurre en las ampliaciones de capital, donde predominan los sectores tradicionales.