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El Instituto de Neurociencias, su trabajo, refugio y hogar...

Inició sus prácticas de Psicología Clínica en el Instituto de Neurociencias de Guayaquil a los 22 años. A la fecha, tiene 24 trabajando para la entidad. Sergio Paz, psicólogo clínico de Guayaquil, ha dedicado gran parte de su vida a los pacientes con complejos problemas de salud mental. A ellos les ha dado esperanza y les ha permitido reinsertarse, equilibrada y positivamente, a la sociedad...
Su amor por esta profesión surgió en la adolescencia. Quería estudiar la mente, la conducta, la personalidad. Los libros que leía, los programas autodidactas y los documentales que constantemente observaba se lo decían. “Me confirmaban que mejorar la vida de los demás, física y emocionalmente, era mi meta, mi vocación”.
Paz recuerda los primeros días en el que ha sido su segundo hogar. “Era triste, doloroso. Los pacientes, sus familias... todos necesitaban apoyo. Empecé de cero y poco a poco fui creciendo con ellos”. Los individuos con adicciones fueron los primeros a los que trató. Le siguieron aquellos que sufrían de depresión. “Confirmé que lo uno y lo otro estaban relacionados. La mayoría de adictos presentaban trastornos de la personalidad. Mi objetivo fue prevenir que se sumerjan en el alcohol y las drogas. Evitar que experimenten cualquier tipo de ansiedad”, explica.
Su pasión por el tema fue tal que en el año 2000 este hombre cien por ciento espiritual y que gusta mucho de viajar por la Sierra ecuatoriana , hizo su tesis doctoral de tercer grado precisamente sobre un estudio del MCMI II (Inventario Clínico Multiaxial de Millon-II), el único instrumento en ese entonces validado para abordar casos de pacientes con trastornos de personalidad y dificultades emocionales e interpersonales.
Años más tarde Paz, quien participó como expositor en el Congreso Mundial de Trastornos y Adicciones en Buenos Aires y Mar del Plata, se acreditó como terapeuta en el modelo de Terapia Dialéctica Conductual, un tratamiento que combina diversas técnicas cognitivo-conductuales, dirigidas a la regulación emocional y pruebas de realidad, con los conceptos de tolerancia a la angustia, aceptación y la plenitud de conciencia. Es efectivo para tratar a pacientes que presentan síntomas y conductas que se asocian a trastornos del estado de ánimo, autolesiones, abuso sexual y dependencia química.
Y con base en ello, actualmente está desarrollando talleres de regulación de emociones y, paralelamente, innovando la terapia de grupo en el área de consulta externa del Instituto de Neurociencias de Guayaquil.
La docencia, asimismo, es otra función que a lo largo de su vida ha ejercido. Fue maestro en la Universidad Laica de Guayaquil. Hoy lo es en la Estatal de Guayaquil y en la Universidad Técnica Particular de Loja. Pero eso no es todo, pues Paz se dedica también al coaching empresarial y estratégico y a la consulta privada. De hecho, en conjunto con su colega Carmen Ojeda ha creado el centro de Psicoterapia Integral y Análisis Conductual (PIAC).
Anhela a futuro “convertirlo en un referente que trate y sane a las personas, que los ayude a crecer, a salir adelante y que las llene de paz y prosperidad”.