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La insolita investigacion paralela de Montanita
Una nueva versión apareció ayer en el caso de Montañita. Se trata de un taxista que asegura haber trasladado a las víctimas junto a dos sujetos a la casa de Ponce Mina, donde la policía ecuatoriana sospecha que el crimen se cometió.

Dos tiempos. La investigación sobre el doble crimen en Montañita no se queda dentro de las fronteras de la Fiscalía ecuatoriana. De forma paralela e insólita, los familiares de las jóvenes argentinas asesinadas, que llegaron al país en busca de los cuerpos, han terminado por conducir su propia investigación, en un intento por desmentir la versión oficial de las autoridades, que resolvieron el caso en 24 horas.
No están solos. Para reforzar el adjetivo de insólito, cuentan con la plena apertura del presidente Rafael Correa, quien dio luz verde a la colaboración extranjera aunque pudiese considerarla “ofensiva para el país”; del fiscal general Galo Chiriboga, quien no solo respaldó la mano extra argentina sino que anunció colaboración de expertos colombianos; del ministro del Interior José Serrano, que ha llegado a admitir que “comprendemos cualquier duda o cuestionamiento” sobre la investigación; y del jefe policial de Dinased, Víctor Aráuz, quien se aguantó los reclamos a la cara y cámaras que hicieran los deudos: “¿qué clase de policía son?”.
El respaldo no ha quedado en declaraciones. Gladys, la madre de María José Coni, una de las víctimas, es la imagen visible de un grupo de familiares que, en lugar de mostrarse llorosos frente a la prensa, mantienen el rostro imperturbable y tocan a las puertas de los testigos una y otra vez, grabando con el celular el interrogatorio. Por las noches, después de la jornada, los cuatro familiares presentes en el país intercambian y cotejan la información que han obtenido durante el día. Buscan contradicciones.
Eso es, precisamente, lo que Gladys espera encontrar cuando tenga lugar el cara a cara con los detenidos sospechosos del crimen. Un encuentro que ya cuenta con autorización del Ecuador, según reseñó ayer el diario argentino Clarín.
Aquí, sin abogados ni fiscales que los acompañen, han recorrido la supuesta escena del crimen, donde encontraron el forro de la cámara fotográfica de una de las víctimas, y donde no se explican cómo “estando a 20 metros” la policía tardó dos días en encontrar los cuerpos; han visitado la morgue, donde los cuerpos “irreconocibles” solo les generan la pregunta: “¿por qué habiendo tantas dudas nadie nos pidió una muestra de ADN”; y han hablado con los testigos que, aseguran, no había entrevistado la policía ecuatoriana.
Por ahora, esperan el encuentro con los sospechosos. No tienen prisa. No se irán de aquí sin la verdad, dicen.