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La Iglesia acude al rescate del matrimonio
Francisco Briones consejero matrimonial considera que es “una obligación de la sociedad proteger a la familia”.

De seguir así el matrimonio está en peligro de extinción. Mientras los números oficiales confirman el alza de los divorcios y registran la caída de las uniones; la sociedad civil y la Iglesia buscan antídotos para frenar estas tendencias.
Los números del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), publicados ayer por EXPRESO, coinciden con la autodescripción de una Iglesia “profundamente preocupada” que, en palabras de su vocero César Piechestein, ha tomado nota de la tendencia.
“Es producto de la cultura del descarte”, inicia el portavoz en una referencia clara a los pronunciamientos de Francisco sobre el tema. “Ahora, en lugar de buscar resolver los problemas, simplemente se pasa por encima de ellos”, asegura.
La Iglesia, consciente de la tendencia, ha puesto al servicio de las parejas en conflicto consejerías matrimoniales, talleres familiares y alienta a sus párrocos a prestar ayuda espiritual a las parejas que la busquen. En otras palabras, y siguiendo lo dispuesto por el Sínodo de la Familia, la Iglesia se pone en la tarea de “rescatar el matrimonio”, dice Piechestein.
Pero los sacerdotes no están solos en la tarea. Las organizaciones laicas, aunque vinculadas a corrientes religiosas, emprenden proyectos que colaboren con el freno del sacramento. Matrimonios al rescate, un proyecto radial católico que terminó por convertirse en un espacio de consejería matrimonial, ha tratado decenas de casos con la misma fórmula: “nosotros apuntamos a que primero los individuos sanen sus problemas personales y luego recompongan la pareja”, explica Geraldine Weber, creadora de una agrupación en planes de extensión. “Podemos darle la vuelta a la tendencia”, dice.
La declaración, sin embargo, resulta difícil de seguir si se tiene en cuenta que, salvo en 2015, cuando los matrimonios sostuvieron un ligero repunte del 3 %, las uniones civiles llevan 15 años de caída ininterrumpida.
Matrimonios y Familias, otra asociación católica dedicada al rescate de parejas, considera que las cifras pueden explicarse por los cambios en el estilo de vida. “Con el hombre y la mujer buscando ingresos para el hogar, el trabajo quita mucho tiempo a la pareja y eso conduce al fracaso”, advierte Francisco Briones, fundador de la iniciativa. En los planes de la agrupación está la creación de una web colaborativa donde las parejas se ayuden entre sí.
La tendencia de ayuda matrimonial, de hecho, encuentra desde hoy un espacio físico en Guayaquil. La ciudad será sede de un evento internacional dedicado a la revisión de experiencias sobre el tema, convocado por el Programa Retrouvaille y que incluye la participación de 18 representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Nicaragua, Panamá y Paraguay.
El programa, básicamente un retiro espiritual, incluye charlas y conferencias para abordar problemas conyugales para demostrar “que siempre hay una opción” además del divorcio, la salida principal de casi la mitad de matrimonios del país luego de cumplir 16 años de convivencia, en promedio.