SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

expresionesr

Historias del petroleo II

Creado:

Actualizado:

En:

El futuro petrolero ecuatoriano tiene escenarios diferentes. Por una parte, hay quienes proponen que la incorporación de los mercados de Indonesia e India, y la consolidación del mercado chino, harán subir el precio del petróleo a $500 el barril en una o dos décadas. La argumentación contraria sostiene que el consumo de crudo bajará a 72 millones de barriles diarios para 2040, esto es, por debajo de los niveles de consumo del año 2000. Para Ecuador, con un horizonte de reservas que fluctúa entre los 12 y 18 años (dependiendo de si se incluyen o no las reservas del Yasuní), es hora de pensar estratégicamente.

Tomando como más probable el escenario de reducción de demanda, las proyecciones establecen que el crecimiento del consumo subirá de 92 millones a 95 millones de barriles diarios hacia 2020. Luego de esa fecha las tendencias varían hacia 2040. OPEP postula 110 millones de consumo y la Agencia Internacional de Energía 105 millones. Pero, al tomar en cuenta el impacto combinado de mayor eficiencia en el consumo, las proyecciones bajan a 92 millones; si a ello se añade la masificación del uso de autos eléctricos se produce una reducción a 85 millones; y el uso creciente de fuentes alternas de energía (solar y viento fundamentalmente) llevarán el efecto combinado a los 72 millones de barriles.

En ausencia de la incorporación de nuevas reservas, la producción tenderá a bajar asintóticamente hacia cero. Al mismo tiempo, el consumo interno (que creció de 30 a 50 millones de barriles anuales en la última década) acaparará más de la producción. Más aún, de mantenerse inamovible el esquema de subsidios de los combustibles, las erogaciones netas fiscales (aproximadamente $2.000 millones anuales en promedio en los últimos diez años) se moverán al compás de los precios del crudo: subirán cuando suba el precio, y bajarán cuando baje.

Si los precios suben y se acaban las reservas, se dará el peor de todos los mundos. Si bajan los precios y suben las reservas, el aporte a los ingresos fiscales será muy bajo. Tampoco se puede contar con que el gobierno esté dispuesto a “mover la canoa” imponiendo un esquema de precios de combustibles vinculados al mercado sin experimentar una pérdida masiva de capital político.

El actual consenso es que habrá una nueva baja en los precios hacia los $30 por barril, antes de que ocurra cualquier “rebote”. Si así ocurre, la situación económica tenderá a agravarse, y el gobierno debe prepararse para esa eventualidad. No tendrá opciones abiertas en el mercado de capitales, que no sean las onerosas aceptadas por la anterior administración; se ha llegado al límite en la saturación de impuestos; y mientras los temas económicos sigan manejados por gentes de la convicción correísta, no se vislumbrará ningún cambio de dirección que ponga el debido énfasis en la estabilización fiscal.

Llegando al primer mes de gestión de la nueva administración seguimos embrollados en los escándalos y tapujos del pasado inmediato. No se revela la visión aún acerca del tratamiento de este tema que, al final del día, tiene más impacto que meter en la cárcel a todos los galarifos (y “galarifas”, además) que hicieron su agosto en la década perdida.

tracking