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Hay 50 barrios y ciudadelas inundables en tres cantones

Cuando las primeras gotas de lluvia mojan las paredes de caña y cemento de su casa, Carmela Soto sabe que ha llegado el momento de desempacar. Evitando mancharse los pies con el lodazal que toma forma en las callecitas de Las Pozas, en Milagro, corre a

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Cuando las primeras gotas de lluvia mojan las paredes de caña y cemento de su casa, Carmela Soto sabe que ha llegado el momento de desempacar. Evitando mancharse los pies con el lodazal que toma forma en las callecitas de Las Pozas, en Milagro, corre a casa de su hermana. Ahí, desempolva las maderas sobre las que, cada año, sube la refrigeradora, la cocina y los muebles para protegerlos del suplicio del invierno.

En el barrio, al que llegó hace 15 años, esta corta peregrinación marca el arribo de los temporales, tanto así que hasta sus vecinos la molestan. “Dicen que yo soy como esas adivinas, que cuando voy por mis maderas, saben que se viene el aguacero”, narra risueña.

Hace un par de semanas, sin embargo, no reía. El agua inundó Milagro con tal fuerza que ni las tablas lograron proteger los electrodomésticos que tardó años en comprarse. Este vecindario no fue el único que sufrió los estragos de la lluvia. También lo hicieron Las Piñas, Los Tamarindos y Cien Camas. Son barrios que están en proceso de regularización, asentamientos en los que, si bien las calles principales están asfaltadas, las laterales son pantanos en los cuales el alcantarillado, los bordillos y las aceras son un mito. EXPRESO comprobó que, dos semanas después de una intensa tormenta, varias vías de los cuatro sectores aún se encontraban empozadas.

Es un escenario que se repite en tres de los principales cantones de la provincia, donde villas y edificios se levantaron con poco o nada de control. En Yaguachi, las parroquias rurales fueron las más afectadas, mientras que en Durán, varias ciudadelas en la autopista que lleva a Boliche se mantuvieron a tope de aguas lluvia durante más de veinte días. En total, cincuenta ciudadelas de estos tres sectores fueron fundadas en zonas donde el nivel de inundación suele superar el de las casas y vías.

El problema es que a un promedio de entre 15 y 20 años de su construcción, rescatarlas de los volubles albures del invierno se ha convertido en un dolor de cabeza para los municipios.

No hay soluciones simples. Así lo indica el experto en planificación urbana y docente universitario, Andrés Sandoval. “La mayoría de las zonas afectadas son mitigables, pero hacerlo requiere un costo altísimo de inversión pública. No se trata solo de construir un canal, es también elevar el nivel de las vías, del alcantarillado, de las casas. La única manera sería, o reubicar a los moradores, lo que representa en sí otros costos, o ir desarrollando un plan de obras, que tomará muchos años”, afirmó.

Gonzalo Menoscal, director de Gestión de Riesgo de Durán, concuerda. “En nuestro sector, los barrios más afectados nunca se planificaron. Si se hubiesen planificado, tendrían una cuota superior a la que tiene la autopista, y no tuviéramos que estar lamentando las inundaciones. La única solución definitiva que podríamos dar sería subir el nivel de la vía, de las cuotas interiores de las viviendas, del alcantarillado sanitario, alcantarillado pluvial, y las líneas de distribución del agua potable. Requiere de una inversión bastante alta, que dependerá la gestión presupuestaria del GAD”.

¿Los costos? Solo en el relleno sanitario necesario para subir el nivel de una de las ciudadelas en riesgo, dice David Méndez, coordinador de Ordenamiento Territorial de ese mismo Cabildo, se tendría que invertir entre 8 a 10 millones de dólares. Este considera que la mitigación es factible, pero tomará, al menos, una década.

En Milagro, según datos de la Alcaldía, en el último año se intervinieron siete asentamientos a proceso de regularización y mitigación. Hay, no obstante, otros diecinueve aún en agenda.

Para quienes viven en los sitios afectados, la esperanza es su única aliada.

Respuesta

“La culpa no es solo del dragado”

En días anteriores, también se mencionó la falta de dragado del río Guayas como una de las causas para las inundaciones recurrentes.

El prefecto Jimmy Jairala no concordó del todo. Este indicó que en zonas como Durán, la “construcción irresponsable”, en barrios como El Recreo, son también factores para los efectos invernales, mientras que en otros, como la vía Durán-Boliche, el taponamiento de los canales, efectuados por las industrias, han dejado huellas. “La culpa no es solo del dragado, también hay otros factores”, señaló. Mientras tanto, se espera que el 19 de este mes se firme el crédito que dará inicio a este proceso.

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