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La frontera concentra pesares
84 por ciento de los venezolanos que han ingresado legalmente al país han salido.

Ansiedad, depresión, dolor de cabeza y articulaciones, afectaciones estomacales... La larga travesía desde su país así como las interminables horas de espera para cumplir los trámites migratorios, pasa factura a la salud de venezolanos que llegan por miles a la frontera Ecuador - Colombia.
“Los problemas de ansiedad y la depresión son los casos que más atendemos a diario. En momentos, son muy graves que incluso necesitan ser medicados”, contó a EXPRESO, el psicólogo David de la Cruz. Él es uno de los especialistas que el Ministerio de Salud movilizó para atender a los migrantes que llegan hasta el puente de Rumichaca, en Tulcán, provincia del Carchi.
Junto con tres médicos generales y cinco enfermeros, en turnos de 24 horas, atienden a los venezolanos. Cuenta que, inicialmente, y ante el número de extranjeros, se llegó a tener tres unidades móviles del ministerio. A ellos se une un equipo similar de la Cruz Roja que atiende en carpas.
En los últimos días, el cambio de Gobierno en Colombia y el temor de un eventual cierre de las fronteras provocaron un incremento en las solicitudes de ingreso al país. El tráfico en el puente se ha vuelto caótico por la aglomeración de ciudadanos venezolanos que ocupan la vía, las veredas y los exteriores tanto del puesto de control de salida de Colombia como de ingreso a Ecuador.
Para facilitar los trámites (y también para evitar reclamos), las autoridades de migración optaron por colocar brazaletes, de color azul, a las personas que deben hacer cola. Ellos deben entregar ese distintivo al ingreso a las oficinas. “Fue la única forma de ordenar el trabajo y evitar peleas, abusos, e incluso algunas vivezas de gente inescrupulosa que quería meter a gente y vendía el puesto. Ahora si no tiene el brazalete no entra”, contó uno de los uniformados.
En las largas filas, cada uno vive su propio drama. La mayoría confiesa que su destino final es Perú y Chile. Nadie se atreve a dar un número exacto de los migrantes que han llegado. Se estima que, al menos, 25.000 venezolanos han llegado en los últimos tres meses. Según cifras de la Subsecretaría de Migración del Ecuador, a las que tuvo acceso este medio, hasta junio habían ingresado 453.930.
En algunos casos son familias completas. Niños pequeños, padres, abuelos que tapados con una cobija aguantan el frío al cruzar el puente de 500 metros de longitud, es toda una odisea: hay quienes se han demorado hasta cinco días para cruzar.
Es el caso de Carelis, licenciada en Educación, quien junto a su cuñada decidieron aventurarse e ir hasta Lima, donde tiene una oferta de trabajo. “Mi esposo y mis hijos, de 4 y 6 años, se quedaron en Venezuela. Espero llegar a Lima y mandar a traer a mi familia”, dice mientras su cuñada la abraza y porque no deja de llorar.
“Cogí mi maleta y me aventuré a venir, dejando a mi mamá y a mi hijo mayor. Tengo otros tres hijos que ya viajaron pero se separaron, uno está en Perú, otro en Bogotá y otro en Guayaquil. Yo quiero establecerme en Chile para llevar a toda mi familia”, contó Livia Figuera, radióloga de profesión. Ella salió de Punto Fijo, estado de Falcón, hace siete días. Entre carro y carro y los tres días que lleva en el puente de Rumichaca luce cansada pero segura de que no volverá a su país. Allá tenía dos trabajos con los que juntaba 4,5 millones de bolívares. Es decir, dos dólares que no le alcanzaban para sobrevivir.
Para todos, la espera en el puente es muy larga y penosa. La mayoría guarda el dinero que han logrado para llegar a su último destino. Algunos emprenden viaje hacia Guayaquil para, desde ahí, seguir su camino.