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Diario Expreso Ecuador

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Fieles que construyen

Los feligreses agrandan el mapa local del catolicismo edificando templos. El milagro de la financiación se logra con donativos y actividades varias.

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En el mundo cristiano se dice que la fe levanta murallas. De esto saben mucho los vecinos de las urbanizaciones La Joya y Villa Club, en el sector de la avenida León Febres-Cordero (La Aurora). En algún momento (hace 3 o 4 años) improvisaban misas en el patio de comida de un centro comercial, en medio de ofertas de cárnicos a la brasa y sopas de mariscos.

El panorama actual es diferente. Ahora se cobijan a la sombra de una enorme nave, con aire acondicionado y altar tallado en madera fina, en una iglesia de 1.200 metros cuadrados aún en fase de construcción.

Su edificación no es un milagro, aunque podría serlo. El templo que los católicos de estas urbanizaciones dedican a san Alberto Magno implicó un largo trabajo. Iniciaron con pequeños donativos, bingos y venta de comidas. Alguien donó el tumbado, otro puso las telas para las cortinas, el constructor (JCL Construcciones) bajó el valor de su trabajo y la proveedora de los bloques los obsequió.

Ahora al piso de la iglesia le falta el porcelanato. No hay problema, los vecinos han iniciado una campaña, “la del metro cuadrado”, dice Alfredo Pino, un vecino dueño de empresas que alterna sus ocupaciones privadas con la labor de apoyo al padre Alfonso Avilés, un murciano que tomó la posta de otros dos sacerdotes, también miembros de la Sociedad de Cristo Sacerdote, quienes coordinaron el empeño de los feligreses. Esperan en mayo ya tener piso. De inmediato, buscarán la forma de financiar las bancas.

No son los únicos. En la vía a la costa, los vecinos de Terranostra llevan 10 años en una aventura de fe similar. “Hemos avanzado bastante”, dice el padre Raniero Marincioni, párroco de la iglesia María Reina, de Puerto Azul, quien apoya el proyecto de un templo para esta urbanización, proyecto que inició con tan solo dos parejas, los Hincapie-Maroto y los Barcos-Raad.

Eran los primeros en asistir a las misas en un área recreativa y abierta de la etapa Ibiza. “Pronto ese sitio quedó estrecho, por lo que decidimos que había que construir una iglesia. Lo primero que se nos ocurrió fue realizar bingos, rifas y vender comida. Así se logró, con el apoyo del padre Raniero”, cuenta Mercedes Raad de Barcos, quien es parte de esta comunidad de vecinos católicos.

Cada cierto tiempo aparece, como por milagro, una nueva iglesia, aunque la Arquidiócesis de Guayaquil no se alcance económicamente para sustentar nuevas construcciones. Son los fieles quienes las promueven. Sucede también en la quinta etapa de Mucho Lote, donde inició la construcción de un templo en un área de 10.567 metros cuadrados.

Y ocurrió en La Puntilla. Los vecinos promovieron la construcción de la iglesia rectoral María Madre del Amor Hermoso, en un terreno de 2.500 metros cuadrados que cedió en comodato el Municipio de Samborondón.

El templo, cuya infraestructura interna, monumentos y coloridos vitrales (de santos ecuatorianos, beatos...) han sido elaborados, en su mayoría, por artistas nacionales, está en la parte norte de la ciudadela, junto al río y al puente de la Unidad Nacional. La vista es imponente.

Pedro Aguayo, con 37 años en la urbanización, preside el comité proconstrucción. Dice que la obra es como la “cristalización de un viejo sueño”. Al igual que los otros casos, tomó forma con donaciones de 400 residentes y actividades de autogestión (bingos y shows de música en vivo), que les permitieron reunir $ 400.000.

Los materiales de concreto y hierro, así como elementos decorativos para el interior y las bancas, fueron obsequiados por el mismo grupo y sus amigos y familiares. DSZ / RGS

Pasa por lo económico

“Hasta ahora hemos podido enfrentar la construcción material de los edificios que conforman una parroquia gracias a ayudas económicas extranjeras, especialmente de feligreses católicos de Italia, España, Alemania, entre otros”, dice monseñor Giovanni Piccioli, obispo auxiliar de Guayaquil.

El tema, dice el vocero de la Arquidiócesis, es “un problema económico que no es para nada sencillo ni fácil”. Cada iglesia tiene una estructura parroquial: templo, aulas de catequesis y casa parroquial.

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