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La economia indigena es la mas vulnerable

El estudio Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI elaborado por el Banco Mundial (BM) se propuso homogeneizar los datos disponibles sobre los indígenas y conocer cuál era su situación después de la “década dorada” de comienzos de 2000 en la región.

La economía indígena es la más vulnerable

Son más de 42 millones y hablan más de 500 lenguas. A pesar de haberse beneficiado de la expansión de servicios básicos de la década anterior, siguen relegados.

El estudio Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI elaborado por el Banco Mundial (BM) se propuso homogeneizar los datos disponibles sobre los indígenas y conocer cuál era su situación después de la “década dorada” de comienzos de 2000 en la región.

Por un lado, los pueblos originarios tienen una mayor visibilidad y reconocimiento en las decisiones políticas , pero por el otro las diferencias persisten: sin ir más lejos, una familia indígena tiene casi tres veces más probabilidades de vivir en pobreza extrema que una que no lo es, según el Banco Mundial.

En entornos urbanos, por ejemplo, los hogares indígenas suelen vivir en condiciones más inseguras, insalubres y propensas a desastres naturales que otros residentes urbanos. En general, la probabilidad de que vivan en condiciones de pobreza extrema es 2,7 veces mayor que en el caso de la población no indígena.

El hecho de nacer de padres indígenas aumenta marcadamente la probabilidad de crecer en un hogar pobre, lo que impide el pleno desarrollo de los niños indígenas y los ancla a la pobreza.

En Ecuador, por ejemplo, la probabilidad de que un hogar sea pobre aumenta un 13 % si el jefe de familia pertenece a un grupo indígena, independientemente de su nivel de educación, género, lugar de residencia (urbana/rural) o el número de personas a su cargo.

En Bolivia y México, la probabilidad aumenta en 11 % y 9 %, respectivamente. De igual modo, a pesar de la ampliación general en el acceso a los servicios básicos, el acceso de los pueblos indígenas a servicios de saneamiento y electricidad es 18 % y 15 % menor, respectivamente, que el de otros latinoamericanos.

Estas brechas constituyen un problema no solo porque reflejan un patrón excluyente en la distribución de la riqueza en periodos de crecimiento, sino porque además incrementan la vulnerabilidad de los pueblos indígenas mientras la región avanza hacia un escenario económico global menos favorable. Esta situación demanda una profunda reflexión sobre la necesidad de elaborar una agenda de desarrollo post 2015 que permita superar las barreras estructurales y los obstáculos invisibles que impiden cerrar las brechas entre los pueblos indígenas y la mayoría de la sociedad, independientemente del contexto, y al mismo tiempo mantener y reforzar los avances sociales y políticos que se lograron en dos décadas.

Los indígenes del campo, dicen expertos nacionales, tienen tan poca tierra que muchos migran a la ciudad más a menudo.