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Los duenos de la columna
La columna original, plantada en el centro del Parque del Centenario, mide 27 metros de altura. Las réplicas, está por los 45 centímetros. Fueron hechas en bronce.

Para algunos coleccionistas y cazadores de antigüedades, la existencia de las réplicas a escala de la Columna de los Próceres que en 1918 entregó el escultor español Josep Monserrat, cuando dio por terminado su trabajo, un año antes de la inauguración de la Plaza del Centenario, son una especie de tabú. Existen, pero pocos, muy pocos las han visto.
Diario EXPRESO se dio a la tarea de contactar a historiadores, revisar antiguos documentos y entrevistar a descendientes de los miembros del comité pro construcción del complejo con el que la ciudad le rinde homenaje a los héroes de la gesta libertaria del 9 de Octubre de 1820. Justamente el viernes pasado se cumplieron 100 años de la colocación de la escultura de la Libertad en el capitel de esta columna.
¿Dónde están las réplicas? ¿Quiénes las tienen? ¿Cuántas son? Melvin Hoyos es un estudioso de este tema. Asegura que no son más de once. “Este tipo de comité no se conformaban por más de 10 miembros. Por lo que he leído, fueron once las réplicas que entregó Josep Monserrat Portella”, el escultor que terminó la obra que inició su compatriota Agustín Querol.
En uno de los textos que publicó el Municipio relacionado con la columna, detalla que 34 personalidades locales conformaron el comité de erección entre 1891 y 1918. Aparecen nombres como Aurelio Febres-Cordero, Emilio Clemente Huerta, Juan Illingworth, Alfredo Baquerizo Moreno, Amalio Puga, Juan X. Marcos, Teófilo Fuentes, Lautaro Aspiazu Sedeño, Jorge Chambers, entre otros.
Juan José Illingworth, es bisnieto de quien en su momento gerenció el Banco Comercial Agrícola, Juan Illingworth Icaza, y quien permaneció por 10 años como miembro del comité, por lo que también recibió uno de estos artefactos de no más de 45 centímetros de alto y fundidas en bronce.
“Desde entonces esa reliquia ha estado en la familia. Pasó de uno de sus descendientes a otro”, dice este matemático guayaquileño, dueño de una copia del original de su estirpe, la cual está en poder de su primo Rafael Illingworth Plaza. “Como no me correspondió tener la pieza histórica, un amigo (Carlos Gil Loor) me hizo una copia. Está en un lugar destacado de mi casa”.
Melvin Hoyos alega que de las once columnas que Monserrat entregó aquel día, a seis se le perdió la pista hace mucho. “Yo he visto partes. Lo cual determina que en su momento pudieron haber sido desarmadas o hasta fundidas”.
Una de las piezas que quedan ocupa la parte central de la enorme mesa de madera antigua en la que sesiona el directorio del Club de la Unión. Un lugar al que muy pocas personas pueden acceder. “En algún momento nos fue donada por uno de nuestros miembros”, dice el historiador José Antonio Gómez Iturralde, a cargo del área Cultural del mencionado club.
El nombre que aparece en la placa también de bronce, es el de Ignacio Icaza Alarcón.
Aunque la columna original es inaccesible para el común de los mortales, existen copias de estas que algunas personas atesoran. Esto a raíz de que en el 2010, la Regata Bicentenario Velas Sudamérica tuvo a Guayaquil dentro de su ruta y la Armada del Ecuador decidió homenajear a los capitanes de los once buque escuelas con una réplica de la reliquia del Club de la Unión.
El escultor (ver en la nota adjunta), a quien se le encargó ese trabajo entregó 15 a la Armada, pero luego con el molde, realizó más copias.
“Algunas de estas fueron vendidas a un buen precio”, dijo un coleccionista conocedor del tema. ¿Cuál fue su valor? El escultor guayaquileño no menciona cifra.
Es por eso que Juan Carlos Vásquez, quien hasta mayo del 2016 tenía en su tienda De Colección, de Chile y Vélez, la réplica que perteneció al médico y exalcalde de Guayaquil, Teófilo Fuentes Robles, la valoraba en un buen precio.
“Ya no la tengo en mi poder, la vendí”, le contó a este Diario hace poco. No quiso dar el nombre de su nuevo dueño ni del precio final que se pagó por ella. Sin embargo, en su momento, él la tasó en 45.000 dólares.
En una especie de altar particular, Danilo Carrera Drouet conserva la que perteneció a Cesáreo Carrera Padrón. EXPRESO pudo acceder a este lugar. Este economista, banquero y dirigente deportivo guayaquileño accedió a esta reliquia de manera indirecta. No fue su bisabuelo, el comerciante y expresidente del Concejo, Aurelio Carrera Padrón, que lo recibió, si no un hermano de este. “Hace 20 años llegó a mis manos. Esto tiene un gran significado para mí. Honra el apellido Carrera y recuerda una fecha, la del 9 de Octubre de 1820. Cuando Guayaquil fue una República y se levantó contra el rey de España”.
Los historiadores y coleccionistas entrevistados alegan que hay otras réplicas por ahí. Una de estas, a la que no tuvo acceso este Diario está en manos del exbanquero Fernando Aspiazu Seminario. Se mencionan otros nombres, pero no se ha podido confirmar.
Las réplicas para once buque escuelas
Tony Balseca es un escultor neoexpresionista guayaquileño. Era reconocido ya cuando la Armada le pidió al directorio del Club de la Unión le permitiera hacer copias de la réplica de la Columna de los Próceres, que se entregaría a los capitanes de los buque escuela participantes de la Regata Bicentenario Velas Sudamérica.
Le tomó casi dos meses copiar cada una de las piezas que conforman esta reliquia. “Es un trabajo muy técnico. Yo me especializo en esculturas, pero en este caso, eran cosas en miniatura. Más complicado”, le contó a EXPRESO Balseca.
Es de las pocas personas que no son miembros del club guayaquileño que ha tenido acceso a la réplica de don Ignacio Icaza Alarcón.
“Lo primero que hice fue sacar los moldes. La columna puede ser desarmada, pero no tuve tiempo para eso”.
No recuerda cuántas se hicieron para la Armada. “Creo que fueron 20 copias. Yo hice un número igual luego. El molde no aguanta un tiraje mayor a las que hice”, agrega Balseca.
El escultor que se enamoró de las figuras
Marco Tulio Ochoa nunca tuvo en sus manos una de las réplicas originales de la Columna de los Próceres, pero ha deseado como nadie acercarse a una de estas.
Tanto que en su momento quiso pagar un terreno de 50 hectáreas o una cifra cuantiosa por la única reliquia en venta hasta hace poco. Pero no se concretó.
Es por eso que ha decidido esculpir una versión personal y en bronce de la miniescultura de Josep Monserrat. Lleva cinco años trabajando en eso.
Ya tiene las figuras de las alegorías y de los cuatro patriotas independentistas. Además de la Libertad.
Espera concluir este año. Ha dicho que la suya será mejor lograda que la del mismo escultor español.