Actualidad
Una verdad que duele a muchos
El anquilosamiento del lenguaje suele producir el anquilosamiento de las ideas.
En el medio periodístico deportivo existe una infinidad de mentiras que repetidas mil veces, a veces llegan a parecer verdades. Por ejemplo: cuando enrolan a un futbolista extranjero en cualquier club de nuestro país, panegiristas del delito se conforman repitiendo que procede del mejor club argentino, brasileño, colombiano o como llame la institución a la que pertenecía, pero nadie se da tiempo para investigar cuántos años le restan para que guinde sus botines; si estuvo inactivo o si sufre alguna enfermedad incurable.
Les juro que jamás he pretendido arreglar al fútbol, ni al país, ni al mundo. Solo busco que quienes tengan conciencia o algo de verdad en su corazón, intenten solucionar lo que está torcido.
El público pide y exige buenos resultados y los comunicadores nos debemos a ese público. Por otro lado, si es como afirman que el fútbol genera distracción, trabajo y riqueza, ¿por qué razón no cuidamos a esa “gallina de los huevos de oro”?, ¿por qué no denuncian a quienes ganan sueldos elevados y no cumplen con sus horas de trabajo?, ¿por qué no contribuyen a que los clubes se liberen de los sepultureros de varias instituciones ecuatorianas, cuyos dirigentes ponen el sombrero para no perder la categoría?.
La imagen del futbolista afuereño se ha deteriorado mucho en Ecuador. Es una lástima que en nuestro medio donde el fútbol se divide en amistad, en goce, alegría, coraje; donde el espectáculo se convierte en pasión y en belleza, se esté avivando un clima de deshonestidad profesional y una violencia incontrolable entre aficionados.
Por respeto al espacio en esta columna, llegó el momento de arriar todas las banderas de las opiniones contrarias, para rendir un homenaje diáfano y sincero a quienes habiendo llegado desde muy lejos se convirtieron en hijos predilectos de esta Patria. Dos momentos, dos presentes.
Sin embargo, esperemos que el futuro del fútbol nacional se aclare para provecho de propios y extraños, lo que equivale a sugerir que ojalá logre salir de la crítica situación que está viviendo.