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Didier y Les Bleus
Las lecciones que nos deja Francia en su participación en el Mundial de Fútbol desde el punto de vista deportivo, ni se me ocurre mencionarlas. Para ese análisis tenemos cientos de analistas deportivos que nos hacen grata la vida en relación con una de las pasiones más sentidas del pueblo ecuatoriano. Más bien comparto con ustedes un análisis de la estrategia de Didier Deschamps, de la composición multiétnica del equipo francés y de su juventud. Tres pilares del campeón mundial de fútbol.
Cuando en 2012 Deschamps asumió la dirección técnica del equipo francés comentó: “Muchos jugadores no sienten la camiseta". Además agregó que “los futbolistas no están acostumbrados a trabajar con disciplina”. Didier, luego de lo dicho, enfiló su estrategia hacia seleccionar talentos, a trabajar en equipo, a sembrar orden y a cuidar los detalles, pues dijo: “Un pequeño detalle te da la clasificación a la próxima instancia o te manda a casa”. Me imagino que trabajar en la humildad de los franceses a veces se le debe haber hecho cuesta arriba, ya que también comulgaba con el “nadie está por encima de lo colectivo”. Los que saben de fútbol decían que el juego de Francia fue mezquino. Los que sabemos de estrategia lo llamamos trabajar por resultados.
El otro pilar del equipo fue su composición multiétnica. Entre los 23 jugadores presentes en la lista de Didier para Rusia 2018, 14 tienen origen africano, son descendientes de migrantes de Guinea, Mali, Senegal, Angola, Argelia, Marruecos... Más aún, dos de ellos han nacido en esas tierras: Umtiti en Camerún y Mandanda en el Congo. ¿Por qué nos llama la atención entonces que la Revolución francesa, con su Libertad, igualdad y fraternidad se haya hecho piel en una selección? Esa es la nueva Francia, la que canta La Marsellesa y baila el shaku shaku al mismo tiempo, para festejar el campeonato frente al Arco del Triunfo que tiene los cañones de Bonaparte.
Por último, esa selección de fútbol tiene un promedio de 25 años de edad, lo que significa que son ‘millennials’. ¿Quién dijo entonces que los de las generaciones pasadas no podemos sacar lo mejor de esa generación? Las lecciones de Francia nos seguirán por varios años, igual que El principito.