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Desprecio por la memoria
Siempre he creído que en el Ecuador en general y en Guayaquil, en particular, hay una especie de desprecio por la memoria. Guayaquil es una ciudad donde años atrás, por ejemplo, una administración municipal de ingrata recordación botaba por volquetadas documentos valiosos de sus archivos históricos, donde las bibliotecas públicas son casi inexistentes, donde el Archivo Histórico clama por su abandono y donde se han derrocado o alterado de manera irreversible valiosos edificios bajo el pretexto de su “vetustez” o de su supuesta afectación al progreso. Esto lo digo a propósito de lo que está sucediendo con la centenaria casa de Ignacio Ycaza Gómez, en Panamá e Imbabura, conocida como la Casa del Cacao e identificada por mí por sus mansardas y la Estrella de Octubre que remata sus ventanas, características únicas en la arquitectura tradicional de la ciudad.
Muchos se preguntarán para qué conservar una casa vieja y deteriorada. Casi todos los habitantes de la ciudad coincidirán en la necesidad de precautelar la integridad de monumentos significativos o de los grandes edificios públicos o religiosos neoclásicos de inicios del siglo pasado, pero son pocos los que le asignarían algún valor a una modesta casa de madera, aun cuando esa casa signifique más como testimonio de una época o como documento representativo de un modelo constructivo propio de la arquitectura del lugar, que los nombrados anteriormente.
Por lo general ha venido desde los intereses privados el afán de derrocar un bien patrimonial al considerarlo una especie de lastre para el desarrollo, sin comprender que su carga histórica y simbólica al ponerla en valor, añadiría importancia a cualquier proyecto que se quisiera emprender en el lugar donde se levanta. Es en ese sentido que resulta inaudito que en este caso sea la Municipalidad de Guayaquil -por ley y por ética responsable de preservar el patrimonio- quien públicamente exprese que adquirió un bien de valor histórico y patrimonial para demolerlo y levantar en su lugar un proyecto sobre el que nada se conoce. Aún es tiempo de rectificar.