Actualidad
Desempeno tributario
Tal como lo advertimos oportunamente, la caída de las recaudaciones tributarias revela circunstancias y problemas que, no obstante las afirmaciones gubernamentales, no van a desaparecer del mapa económico del país.
En primer lugar, la caída de alrededor del 10 % en las recaudaciones frente a las metas programadas, pone de manifiesto que la recesión continúa y arrecia.
No hay, pues, recuperación en la economía; los laberintos económicos, una vez que se ingresa en ellos, no tienen salidas fáciles o espontáneas, menos aún cuando se insiste en seguir con el mismo libreto de políticas que produjeron el desenlace en primer lugar.
En segundo lugar, la única reforma tributaria que se justifica es aquella que devuelva dinero a los productores y consumidores, en vez de seguir extrayéndoles una tercera parte de sus ingresos. Esta cifra se deriva del análisis del gasto público consolidado, el cual es financiado con rentas petroleras, deuda, venta de bienes y servicios, y, por encima de todo, los impuestos. La carga tributaria está dispersa en 60 diferentes rubros, muchos de los cuales son antitécnicos, como el impuesto a la salida de capitales, los anticipos al impuesto a la renta y las salvaguardas arancelarias. Cualquier contribución de estos a los ingresos fiscales es erosionada seriamente por la afectación de la actividad económica, la escasez inducida, el desempleo creciente, y, reveladoramente, por la caída en las recaudaciones.
En tercer lugar, no es cierto que las cargas tributarias afectan solamente a quienes pagan impuestos. El efecto de irradiación se transmite a través de la cadena de valor y afecta a todos, pero lo hace con mayor fuerza e impacto a quienes están en posiciones más vulnerables, por depender de las menguantes ganancias del empleo informal.
Finalmente, la estructura tributaria hiperconcentrada en determinados sectores, y discriminada en forma caprichosa entre actividades, no es sustentable en el tiempo. Los logros en la materia de expandir la cultura tributaria son poco profundos y ello expone al propio fisco a cambios de dirección en las fortunas económicas del país.
Son temas que conforman la agenda de cambio e iniciativa para un gobierno que posea ideas frescas de cómo acometer el manejo de la economía.