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Cuidar el agua
La reciente contaminación con búnker de nuestra fuente fundamental de agua dulce, refleja el riesgo a que están sometidos servicios imprescindibles del cantón y la provincia.
Sin tener una elevada conciencia del privilegio que significa poseer fuentes de agua susceptible de ser eficientemente potabilizada y el patrimonio invalorable que nos proporcionan el Guayas y sus principales afluentes, ese riesgo puede convertirse, de diversa manera, en amenaza.
No es menor el riesgo de inundaciones, dada la disminución del cauce por la magnitud creciente de las sedimentaciones que sufre el mencionado sistema hídrico, afectado también por la deforestación en sus cabeceras, que permite mayores acarreos de materiales a su lecho. Guayaquil conoce lo que sucede cuando llueve con intensidad en momentos de marea alta y calles llenas de agua no constituyen novedad pero, el asunto puede adquirir proporciones indeseables si se dan inesperadas crecidas en las ciudadelas de las que se han llenado La Puntilla y las orillas opuestas del Daule y el Babahoyo. De esas nuevas ciudadelas salen los residuos de sus habitantes, según ha podido verse en la información de otros medios de comunicación, directamente a los ríos, esto es, sin el imprescindible tratamiento previo. Obviamente, desde muchas industrias, para ahorrar costos, por ignorancia o por ambas razones, se procede de idéntica manera.
Bueno sería aprovechar “el susto” de hace dos días para saber si Guayaquil conoce los principales riesgos de contaminación por sustancias tóxicas a que están sometidas sus aguas superficiales, incluyendo las de los brazos de mar que rodean a la ciudad.
Una vez actualizado el inventario sería importante constituir una red cooperante destinada a la aplicación, adaptación y difusión de las tecnologías del caso y la vigilancia de su cumplimiento.
Múltiples colegios profesionales vinculados al tema deberían constituir un núcleo técnico que nos traslade la mejor experiencia internacional al respecto.
Estas líneas de acción han sido elaboradas por el Cepis (Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria). Valdría asumirlas.
huertaf@granasa.com.ec