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La cueva de Rolando

El Gobierno sigue sin rumbo y sin interpretar correctamente el mandato del 4 de febrero. El dúo femenino se ha apoderado de la política externa, ejerciendo su envidiable capacidad para proponer babosadas injuriosas para el país. La vicepresidente, esta vez en unísono con su hoy banquero señor padre, canta loas a Chávez y a la barbarie que quiere pasar por democracia en Venezuela; es la vocera de una posición deleznable para los ecuatorianos, quienes no admitimos que la política externa del país justifique y defienda la presencia entre los regímenes democráticos de un dictador genocida que preside sobre un Estado fallido y un gobierno poseído por el narcotráfico. La canciller, entretanto, se palanquea el puesto de presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas, puesto insignificante de ceremonial que difícilmente le será otorgado luego del rechazo universal al gobierno de Caracas por parte de miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y la vergüenza ajena de sus propios aliados.
Las señoras son la expresión maltrecha de un régimen que esboza una sonrisa (¿fingida acaso?) y pretende así desterrar la sociopatía de su predecesor. No obstante, la herencia miasmática de Correa sigue en ebullición: unos se preservan y son reciclados, otros están en “la paila”. La larga lista de los últimos la encabeza el expresidente que es investigado por los negocios petroleros, sin haberse iniciado aún causa alguna por ser el gestor del bodrio que vivimos. El exvicepresidente está en la cárcel, recibiendo tratamiento VIP, y no es de sorprender que, con la ganga otorgada a los tres mosqueteros de Petroecuador que fueron sobreseídos, en cualquier momento pueda retomar su rol de celebridad y víctima. No debemos olvidar al “come cheques”; a los lavadores de activos, autores de cohecho, y socios del delito. Están, además, el otrora director del IESS y ministro de Industrias hoy prófugo, acusado de defraudación tributaria y tráfico de influencias; los hermanos “Goebbels” están incluidos para que expliquen sus hoy enormes fortunas; y lo está el mocoso que se tragó la lengua cuando no pudo explicar su opulento tren de vida con ingresos de funcionario público.
Los rolandos, incluyendo al exgobernador, siguen en la procesión. Está, increíblemente, el fiscal cual batracio en agua hirviendo, ¡siendo investigado por su propia Fiscalía! El contralor encargado y el excontralor están enfrentados en un mano a mano, y las denuncias siguen. El presidente del Consejo de la Judicatura es acusado de tráfico de influencias; hay asambleístas de comportamiento atrevido; exministros de Finanzas acusados de pagos indebidos al IESS; y consta el impresentable censor de las comunicaciones, quien espera su turno en el patíbulo. La misma Unidad de Análisis Financiero y Económico (UEFA), nos hemos enterado, es observada por la Contraloría por suscribir contratos bajo el concepto de emergencia, maña preferida por tantos perpetradores para tomarse el país por asalto.
Somos uno de los diez países más corruptos de la región gracias a las manos sucias, los corazones inexistentes, y las mentes disturbadas de quienes constituyen la vergüenza nacional en la historia del Ecuador.