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Diario Expreso Ecuador

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Los cubanos quieren irse

A pesar de estar agradecidos por haber sido acogidos en el país, la situación ha cambiado. Enfrentan, cuentan a EXPRESO, problemas económicos, legales y hasta ataques de xenofobia.

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Los une el sueño americano. Los cubanos residentes en Ecuador quieren irse. Algunos llevan años aquí, otros pocos días. Llegaron en búsqueda de prosperidad, pero ahora eso se acabó.

Dicen que, a pesar de estar agradecidos por haber sido acogidos en el país, la situación ha cambiado. Enfrentan, cuentan a EXPRESO, problemas económicos, legales y hasta ataques de xenofobia.

Ellos visualizan una sola salida: que la embajada de México en Quito les permita viajar a ese país. De allí intentarán ir a Estados Unidos para acogerse al programa ‘pies secos, pies mojados’. Esa política supone que los cubanos que pisan tierra estadounidense pueden quedarse legalmente.

Ayer, en el parque La Concepción, en el sector de la Florida, al norte de Quito, Peter Borges, vocero de la comunidad cubana, explicó a un pequeño grupo de ciudadanos cubanos los trámites que han hecho en la embajada.

La atención, sin embargo, se desvió al problema de 300 de sus compatriotas que fueron deportados desde Colombia.

Mientras Borges da la bienvenida, Mayelin Hernández y su esposo llegan en silencio. Ellos fueron parte del grupo de cubanos deportado desde el vecino del norte.

Ella viste una chompa de calentador, una licra y un pañuelo en la cabeza para cubrirse del sol, por el cáncer de piel que padece, dijo a EXPRESO.

La pareja vivía en Ecuador y tomó la decisión de ir a Estados Unidos. La primera parada obligatoria era Colombia.

En Turbo, departamento de Antioquia, migración los detuvo cuando salieron a comprar leche y frutas. Les quitaron los documentos y les avisaron que serían deportados a Cuba. Ellos se opusieron y pidieron regresar a Ecuador.

Luego de varios días llegaron a Pasto y cruzaron el puente de Rumichaca. “No me daré por vencida”, dijo.

A pocos metros, sentadas sobre sus mochilas, están Norma Ramírez, Laydi Vega, Oneida Álvarez y Pablo Pérez. Ellos traen la misma ropa desde hace dos días. También fueron deportados desde Colombia.

Pérez cuenta que los pusieron en la frontera y les dijeron que no regresen. “La primera noche pasamos en la terminal de Tulcán y la segunda en la terminal de Carcelén, cobijados con cartones. Estamos sin comer y acabamos de llegar, no tenemos nada”, dijo, mientras sus compañeras lloraban.

Ayer sus compatriotas les regalaron dinero para comer. Al final, todos comparten la misma meta: ir a Estados Unidos.

El principal problema para los 5.000 cubanos es, dicen, la falta de empleo. “Al saber que somos cubanos nos dicen que no hay trabajo, aunque el rótulo de ‘vacantes’ esté colgado en la ventana”, contó Manuel Valdés.

Eliecer Galian, a pesar de tener un trabajo fijo, también quiere dejar el país. Apoyado sobre dos muletas –el mes pasado fue atropellado por un taxi– asegura que en Ecuador se ve mal a los cubanos todos los días y las oportunidades “están cerradas”.

Para él, llegar a Estados Unidos es la solución a los problemas de su familia.

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