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Los costos apagan el aire
La primera experiencia de bus con aclimatación rueda desde hace 4 años. Más unidades anuncian el servicio. El sistema implica pagos extras de combustible.

Hubo una vez un bus que dejaba frío a sus pasajeros. En su momento resultó toda una fresca novedad: era la primera unidad que circulaba con acondicionador de aire y que lo llevaba regularmente encendido.
Algo que no pasó inadvertido por sus usuarios, más en una ciudad donde hay momentos en los que la temperatura exterior llega a los 33 grados. Hubo pasajeros que hasta programaron sus viajes al centro de la ciudad acorde con la hora de recorrido de aquel bus.
Pero aquello ya es parte del pasado. En estos días, la unidad 2179 aún circula en la ruta de la línea 10, pero su dueño solo enciende el aire dos veces por día, y lo hace muy a su pesar.
“Prendo el sistema por una necesidad técnica, para darle mantenimiento al equipo, pero eso implica que deba invertir 10 o 15 dólares más en combustible. Es a pérdidas, pero si no lo hago corro el riesgo de que se dañe”, dice Héctor Sizalema Saona, el dueño.
En estos días se anuncia que tres nuevas unidades (climatizadas) de las líneas 44 y otras cinco de la 63 Orquídeas se sumarán a los recorridos urbanos. Pero todo con el optimismo de los transportistas de que pronto la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) autorice una tarifa diferenciada. “Solo así podría funcionar. De lo contrario, sucederá igual que en mi unidad, el aire se apaga”, dice Sizalema.
Sucederá también lo mismo que con la Metrovía, que tuvo cinco articulados con este servicio en el 2014. Y que al final, por costos, no pudo sostenerlo.
“Para operar con estas unidades toca invertir entre un 5 y 7 % más por consumo de combustible y aditivos. Pretender que el servicio se mantenga, que no haya variaciones en la tarifa y que quienes invirtieron tengan más gastos, no tiene sentido”, precisa Federico von Buchwald, presidente de la fundación Metrovía, al hacer hincapié en la importancia del presupuesto en este tipo de proyectos.
Jorge Mesías, presidente de la cooperativa Nuevo Ecuador, a la que pertenece la línea 44, está consciente de ello. Asegura que las unidades -que circularán posiblemente este lunes- podrán mantener el servicio siempre y cuando exista un alza en la tarifa. ¿De cuánto? Lo desconoce. Ese factor lo define solo un estudio técnico elaborado por la ATM.
Sin embargo, considera debe ser mayor a 0,47 centavos. Hace cinco años un análisis similar determinó que en una ciudad como Guayaquil el costo del pasaje en un colectivo regular (sin climatización) debería ser mínimo de 0,42 y 0,47 centavos. “Ahora con aire acondicionado, capaz y es hasta mayor”.
Mesías no piensa en la posibilidad de que las autoridades rechacen el incremento. “Ellas saben que este es un servicio más. Quienes tengan para pagar se subirán a una unidad climatizada. El resto puede optar por las regulares. No hay obligación de nada. La elección la tiene el usuario”, agrega.
Teniendo en cuenta que con el nuevo sistema ya no se podrá abrir y cerrar la puerta, subir y bajar pasajeros cada dos, tres o cuatro cuadras, Mesías considera viable construir nuevos paraderos. “La idea es que el usuario se mantenga contento y que el sistema se respete y fluye”.
A la línea 44 se suma la 63 Orquídeas, con aire acondicionado en sus buses
n En 15 días estarán listas las primeras cinco unidades de la línea 63 Orquídeas que comenzarán a circular con sistema de acondicionador de aires. En septiembre, se sumarían otras 15. Así lo anunció Manuel Medina, presidente de la cooperativa José Joaquín de Olmedo, dueña de esa ruta del transporte urbano.
“La idea es que más buses se unan a este servicio, pero todo dependerá de que las autoridades, tanto el Municipio como la ATM, se pongan de acuerdo y nos permitan aplicar una tarifa diferenciada”, dijo este dirigente, quien además preside a la Federación Nacional de Transportistas Urbanos (Fenatu), que desde hace un par de años viene promoviendo un proyecto de mejoramiento de unidades a nivel nacional.
“En Guayaquil, varias cooperativas ya tienen unidades con el sistema, pero no lo operan por el tema de los costos”, agregó Medina, quien mencionó que en la línea 90 hay una, y en la Gran Colombia, otras dos.
Se espera que inicialmente se apruebe el cobro de 40 centavos, con la opción de una revisión futura, luego de un estudio que la Fenatu aspira contratar con la Espol.
“Esperamos que este estudio determine el precio real del pasaje. El uso del acondicionador de aire implica un incremento diario del consumo de combustible”, asevera Manuel Medina.
Inicialmente se espera que el pasaje definitivo en este servicio quede en 50 centavos.