La corrupcion siglo XXI
Siempre tuve mis restricciones con los denominados socialismos del siglo XXI. Ahora, ni siquiera el padre de la criatura reconoce el engendro. Ocurre que no es fácil crear teoría política a estas alturas del desarrollo de las ideas, y entonces, de entre toda la panoplia con que aparentemente contamos, siguen siendo lo sustantivo, lo esencial: la defensa de las libertades, la búsqueda de la igualdad y el anhelo por la fraternidad. Varía sí el predominio que en la construcción del fenómeno político le otorguemos al individuo, a la sociedad o al Estado. De ese posicionamiento nacen, en lo básico, las corrientes individualistas como el liberalismo clásico, las socialistas tradicionales o las comunistas estatistas que, por paradoja, al final apuntan a la desaparición del Estado, situación que, como se conoce, no ha ocurrido aún.
Dado que del liberalismo como expresión política se derivó una expresión económica: el capitalismo, los anticapitalistas socialistas al condenarlo proscribieron también las libertades, de modo que el socialismo se volvió totalitario, más todavía cuando pretendía avanzar a su etapa superior: el comunismo. Después se han dado búsquedas intentando crear otros “socialismos” que preserven las libertades (socialismo democrático) sin perder el afán por la justicia, por la igualdad. En esos esfuerzos surgieron matices (socialdemocracia) o aberraciones ( poniéndole religión al materialismo histórico o científico), desnaturalizando los conceptos con tautologías, al menos pleonasmos, como aquello de las democracias populares.
Ahora, más allá de la semántica y sus abusos, una categoría que se generaliza como patognomónica de los socialismos del siglo XXI es la rampante corrupción. Partiendo de Venezuela que fue el país donde más se profundizó y difundió, las denuncias van desde la utilización de información privilegiada hasta vínculos con el narcotráfico y el lavado de dinero sucio, pasando por soborno, extorsiones, fraude o nepotismo. Ahora, las denuncias conmueven las calles de Brasil o al Parlamento chileno, y se esperan revelaciones sobre la Argentina.
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