Definitivo. Jonatan Álvez, delantero uruguayo del conjunto canario, se acercó hasta la hinchada del Ídolo del Astillero para celebrar el tercer gol frente a Liga de Quito. Lo marcó desde el punto penal.

Contundencia, el sello de Barcelona

Homenaje. La Federación Ecuatoriana de Fútbol aprobó el pedido de Barcelona de que el domingo las madres de los jugadores los acompañen al saltar a la cancha, por ser su día.

Este Barcelona de Guillermo Almada regula los tiempos. Sabe dosificar energías y aplasta el acelerador cuando las circunstancias del partido así lo ameritan.

Con un fútbol práctico y aplicando la contundencia en los momentos justos, el Ídolo superó ayer a Liga de Quito, que no pudo contrarrestar la propuesta de los locales y agrava su crisis con esta derrota.

La superioridad del campeón fue notoria en el estadio Monumental. Tanto, que el 3-1 no refleja lo que realmente fue el compromiso.

Con Damián Díaz manejando el medio campo, acompañado de Christian Alemán, los toreros marcaron supremacía. Ambos, con el aporte de José Ayoví por la izquierda, generaban y buscaban a Jonatan Álvez. Tras un ataque que no pudo definir el ‘Loco’, el ‘Kitu’ abrió el marcador, fruto de la persistencia del argentino.

Ese fue el primer estallido en el ‘Coloso del Salado’, con una afición que recibe lo que pide de sus jugadores, entrega y buen juego. Aquello quedó ratificado cuando Xavier Arreaga puso el segundo gol. Es lo de menos que sea zaguero central, tal como sucedió el año anterior en el Ídolo cualquiera puede desequilibrar en la pizarra.

Con dos goles en contra, Liga carecía de arrestos para llevar peligro a la portería de Máximo Banguera, además de un disparo de José Francisco Cevallos y la enjundia de Hernán Barcos, que por momentos aparece como uno de los pocos que marcan diferencias en el cuadro dirigido por Gustavo Munúa.

En la complementaria, Barcelona empezó a manejar el resultado. Incluso Díaz ‘esperó’ a que Daniel Viteri regrese a su arco para ejecutar un tiro de esquina, luego de que el meta albo saliera desesperado a cortar un avance de los amarillos.

Pese a que el Ídolo bajó el ritmo, estaba más cerca del tercero, pero en su lugar llegó el descuento de la visita a través de Barcos. De ahí en más, los canarios volvieron a mantener a los azucenas lejos del arco de Banguera y, como consecuencia de ello, estiraron las cifras.

Fue Álvez, a quien el gol le había sido esquivo, el que consiguió desde el punto penal el tercer y definitivo tanto, que le permite al conjunto canario sumar tres unidades para ubicarse en el cuarto lugar. Barcelona pisa fuerte en Copa Libertadores y torneo nacional, los innegociables objetivos del Ídolo.