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Connie Jimenez: “La envidia no trae bendiciones”
Ecuador tiene nueva representante de la belleza. Connie Jiménez habló con Expresiones en su primer día como reina.

Ecuador tiene a la mujer más bella. Connie Jiménez (20) una ingeniera agrónoma, de tez trigueña y de ojos cafés oscuros, que adelantó sus exámenes de secundaria para ingresar a una universidad de renombre en Honduras.
Su triunfo no fue alegría para muchos. Este malestar se notó en el público, en las redes sociales y en la mayoría de sus compañeras del certamen. Las últimas no acudieron a felicitarla.
Con solo haber descansado tres horas, luego de ser electa, conversó con EXPRESIONES. Sus ojeras se escondieron con corrector y polvo. El cansancio disimuló con una sonrisa. A pesar de tener a muchos medios de comunicación en espera para entrevistarla como la nueva Miss Ecuador ella no saludaba al instante.
Y, ganó la joven de la barra brava...
Para mí es la barra viva y fue liderada por mis padres, (Manuel Jiménez y Katty Romero) y mi hermanita de 10 años (Katty Jiménez).
¿Qué se siente tener una corona valorada en miles de dólares en la cabeza?
Realmente no escuché el precio de la corona en ese momento. Estaba tan enfocada en dar lo mejor. La pude apreciar en el momento que llegué a mi cuarto a descansar. Es hermosa y elegante.
Usted no asistió a ni uno de los dos casting que convocó la organización, acción que no la hacen ver bien delante de sus compañeras...
Baje de una tarima de graduación me puse tacones y a modelar. Las chicas tuvieron una preparación desde agosto y yo me puse al día desde diciembre. No fui a ni un casting, más bien tuve la oportunidad de conversar con la señora María del Carmen (de Aguayo), le manifesté que yo tenía el deseo de participar en el concurso, pero para mí era imposible viajar a las convocatorias por la universidad que está en Honduras y los pasajes son caros. Ella aceptó con la condición de ponerme al día con los cursos de maquillaje, peinado y pasarela.
¿Qué fue lo más costoso que pagó para ser Miss Ecuador?
Fue la inversión de las entradas. (Tuvo 220 personas y cada entrada costó $35). Realmente muchas personas costearon sus pases y eso me puso feliz escuchar mi nombre. Era un estruendo increíble.
¿Qué cree que vio el jurado en usted?
Diferencia. Luego que gané, alguien del jurado se reía con lo que yo les dije ‘puedo asesorar en cómo ponerse una pestaña hasta cómo utilizar un machete’.
Es amante a la comida ecuatoriana, ¿qué extrañaba cuando estaba en Honduras?
El encebollado y el caldo de bolas que hace mi mamá. Pero en cada viaje llevaba una maleta en la que no podía faltar el encebollado enlatado. La gente allá paga hasta $ 10 por ese plato. Algunas veces también vendí (risas).
Conozca a Bianka Fuentes, primera finalista, en nuestra edición digital.