
Conectado o malacostumbrado
La tecnología nos da herramientas que nos facilitan la vida.
La tecnología nos da herramientas que nos facilitan la vida. El smartphone, por ejemplo, ha llegado para ayudarnos a cumplir con decenas de actividades con tan solo sacarlo del bolsillo. Pero también sus avances nos han hecho dudar más de una vez de nuestros modales. ¿O no?...
Siete de cada diez personas está de acuerdo en que las violaciones de ciertas directrices de cortesía móvil, tales como consultar e-mails, mensajes de texto y realizar llamadas por teléfono mientras se está en compañía de otros, son inaceptables. Pero 10 de 10, han caído en el error y más de una vez.
Estos datos corresponden a una encuesta realizada por Intel hace un par de años. Sin embargo, el panorama no ha cambiado, ha empeorado. Para comprobarlo mire a su alrededor y cuente cuántas personas están clavadas al teléfono o, recuerde también las veces que se quedó hablando solo porque su acompañante se entretuvo en algún chat de WhatsApp.
Con una encuesta realizada por EXPRESO en redes sociales corroboramos que estas actitudes siguen molestando a la mayoría pero que también hay quienes defienden, a capa y espada, el hecho de que solo “deberíamos acostumbrarnos”.
Entre los resultados más interesantes tenemos que un 52 por ciento de los consultados dijo que abandonaría la mesa si estuviese en una cena y alguien intentase usar un dispositivo en plena conversación. Un 75 % defendió que si hay urgencia por revisar el teléfono, el implicado podría ir al baño o alejarse de la mesa. Mientras que un 62 % está de acuerdo con que los móviles, forman parte de nuestras vidas y considera que la sociedad necesita resignarse al hecho de que las personas las usan todo el tiempo.
Una abrumadora mayoría dijo no tolera en absoluto las violaciones de la etiqueta de tecnología durante ceremonias religiosas (en un 87 %).
Las cifras lo dicen todo, nos incomoda y mucho, pero de alguna forma lo estamos justificando. Es así que por el bien de nuestra convivencia con la tecnología y con quienes nos rodean, EXPRESO ha elaborado una lista de modales que no se nos deberían escapar ni con un teléfono en la mano.
Un juego práctico y que ha ganado adeptos entre quienes no conciben la idea de compartir atención con la tecnología se llama ‘Phublotto’ y consiste en dejar todos los equipos en un rincón a la hora de las cenas o cafés. El que pierde paga la cuenta. ¿Se arriesga?


