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Cohecho
La Asamblea Nacional también forma parte de las instituciones en donde la corrupción impera. La situación que vive el Ecuador es desconcertante.
Por donde se mire hay corrupción y cloacas inmundas para vergüenza de los ecuatorianos honestos que no alcanzan a comprender cuáles son los factores determinantes que conducen al país hacia el despeñadero. La crisis ética es muy grave. Los valores morales están por los suelos. La dignidad ha desaparecido para ser reemplazada por la astucia, la maledicencia y la perversidad. Y algo muy grave es la indiferencia de grandes sectores sociales que estiman que lo que sucede es normal. Hay que luchar contra esta actitud suicida de la colectividad.
En la Asamblea se han producido hechos que alarman. Algunos “honorables “son autores de delitos de corrupción al haber solicitado a sus parientes y amigos dinero en sumas considerables a título de “diezmos” o de colaboración para la “causa” del partido a los que ellos pertenecen con la promesa de designarlos como sus “asesores” o sus “muchachos de mandado”. Quienes les creyeron, les dieron la plata y nunca recibieron el cargo ofrecido, así como tampoco les devolvieron el dinero porque “lagarto que traga no vomita”.
Esta conducta antijurídica está tipificada en el artículo 280 del COIP como delito de cohecho, que entre otras características tiene la de ser bilateral, que significa que tan infractor es quien pide los “diezmos”, como quien se los da.
Este nuevo escándalo ya está en manos de la justicia. Ojalá no quede en un escándalo más. No debe existir “espíritu de cuerpo” porque la corrupción debe ser combatida provenga de donde proviniera.
Cuidado los “honorables” empiezan a defender a sus colegas por aquello de “hoy por ti, mañana por mí...”.
Le corresponde a la sociedad toda estar vigilante para que la justicia cumpla con sus funciones y sin dilaciones ni “artimañas” sancione oportunamente a los “honorables” corruptos.