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Cambios en el gabinete
El país lo venía clamando desde distintos sectores y temía no ser escuchado. Por eso ha saludado con beneplácito la decisión presidencial de renovar su gabinete ministerial.
Con la salida previa de los ministros de Interior y de Defensa, se satisfizo un anhelo fuertemente expresado que incluía también a la canciller de la República, respecto a la cual se ha señalado que se espera, con su probable elección a la presidencia de la Asamblea de la ONU, pueda ser igualmente reemplazada.
Ahora, el cambio en el Ministerio de Finanzas es un paso fuerte hacia la rehabilitación de la confianza en la seriedad de la conducción de la economía.
En cualquier caso, no es conveniente hacer juicios anticipados sobre cómo será la gestión de los nuevos responsables de áreas delicadas en el manejo de las crisis que afectan al Ecuador. Es deseable que sea magnífica, en razón del bien común.
Asimismo, es importante destacar la receptividad del primer mandatario ante la exigencia de producir reajustes en su equipo de gobierno. Obviamente, para criterio de muchos analistas de la situación, se requería también reemplazar a otros secretarios de Estado y funcionarios de alto rango para lograr que los propósitos de enderezar la conducción de la nación se puedan cumplir.
La subida de los precios del crudo en algo alivia la difícil situación económica, sin embargo, las preventas y el consumo nacional dejan poco margen de beneficio en razón de un factor que además es temporal y puede resultar efímero. Más pesa la confianza del sector productivo, que evidentemente se robustece con los antecedentes del nuevo ministro de finanzas. Por supuesto, tal cual él mismo ha señalado, ni su palabra ni su gestión, pueden ser únicamente en función de los intereses del alto empresariado. Tiene que atender a los requerimientos del sector productivo considerado como un conjunto que abarca hasta los pequeños empresarios y además cumplir con la oferta presidencial de no recurrir a un paquetazo que cargue sobre el pueblo las acciones de un período oscuro. Por otra parte, pareciera imprescindible continuar haciendo esfuerzos en la reducción del tamaño del Estado.
Cabe señalar, haciendo síntesis, que el país ha mirado mayoritariamente con agrado la renovación parcial del gabinete que acaba de ocurrir y aspira a que resulte exitosa.